SULTANA DEL MORERE

 

ESPECIAL.-

Por: Adrián Meléndez Hernández

Normalmente cuando emito una opinión, especialmente cuando escribo, busco circunscribir lo expuesto bajo un criterio positivo. Lamentablemente el presente escrito no pudo tener otro título, claro está, dentro de lo espinoso del tema y sobre cualquier otro aspecto, este solo busca transmitir una reflexión constructiva.
Hasta hace 5 años, cuando me vi "empujado" por el destino y por las circunstancias a radicarme fuera de nuestra querida ciudad, me identificaba como un doliente activo de la misma, involucrándome en acciones, proyectos o ideas que significasen luchas reivindicativas o posibilidades de mejora para Carora. Ahora, estando ausente, formo parte de ese inmenso contingente de conterráneos que son fracciones del terruño, deambulantes, constituidos por carne y hueso, transitando otras latitudes con los corazones latiendo al compás de un denominador común:
CARORA-CARORA-CARORA-CARORA-CARORA-CARORA.

Hoy día veo a nuestra querida “Sultana del Morere” en ruinas, no solo me refiero a una ruina física que es lo palpable cuando hacemos "Fun Race 4X4" recorriendo lo que un día fueron sus bien arregladas calles y avenidas. Sin ser despectivo, en muchas áreas de la ciudad se percibe un abandono solo comparable a aquellos poblados del oeste americano cuyo único habitante era el silbido de viento polvoriento. Lo mas demoledor de todo este penoso y desalentador panorama es lo imperceptible al ojo humano: La desmotivación, la desesperanza y la inacción de toda una comunidad otrora forjadora, unida e impetuosa. Observo que en Carora se ha ido llegando a aquel crudo individualismo solamente producido por el sentido de supervivencia humana, que como sabemos, es aquel estado egoísta del hombre excluyente totalmente de lo comunitario. Da la impresión que la gente ha llegado interesarle solo el ámbito meramente personal cegándose a su entorno colectivo.

Haciendo turismo de aventura con mi esposa, a través de las vías que en una época estuvieron asfaltadas, ella hizo un comentario que inicialmente se pudiese observar como positivo pero que analizándolo un poco mas a profundidad es demoledor por lo que refleja. Ella comentó: "…Y es que ni siquiera hay buhoneros". (Los pocos que hay sen ven decaídos). Curiosa y paradójicamente uno de los principales indicadores de la "bonanza" que vivimos en la actualidad, producto de la inmensa masa monetaria que circula en el país, es el auge, la prosperidad y el crecimiento del sector económico informal.

Tristemente en Venezuela, para ser sinceros, producto de esta vorágine petrolera, se ha incrementado la capacidad de consumo de las clases tradicionalmente desposeídas o menos favorecidas, pero no se ha elevado el nivel de vida de los ciudadanos. 0 sea que ni eso se ve por aquí. Da dolor, da profundo dolor ver el estado de deterioro en el cual esta inmersa Carora en la actualidad. ¡Mala mano! diría acertadamente cualquier vecino de este cantón, pero el asunto va mas allá de la mera responsabilidad individualizada, la responsabilidad es general y se tiene responsabilidad por acción u omisión, todos lo saben. El problema está que ante la falta de esperanza, Carora esta basando su orgullo y su honor solo en un pasado glorioso, lo cual, en muchas ocasiones, puede generar un círculo vicioso fatal ya que al no ver futuro, se tiende a recordar un pasado mejor y este a su vez nos impide ver el futuro promisorio. Solo la esperanza es más fuerte que el destino.


Lo más importante es que la esencia caroreña esta todavía intacta pero se debe reaccionar inmediatamente, hay que aprovechar la insatisfacción local generalizada para el establecimiento de un criterio colectivo cohesionado y por ende la obtención de la sinergia y consecuencialmente, el logro de la unión. No se trata de atacar ni de victimizar, se trata de reaccionar y de construir. Hay que salir del ostracismo y de la pasividad, desde el punto de vista individual, grupal, gremial, societario y vecinal. ¡SE BUSCAN LIDERES NUEVOS! que irradien y aseguren capacidad, compromiso y eficiencia, aparte de que convoquen la imprescindible amplitud y el debido desprendimiento. Que el pasado solo sirva para rescatar el futuro. Es hora de vencer al odio y a la división. Carora debe estar sobre cualquier inclinación individual, inclusive debe estar antepuesta a la dirección regional y a la orientación nacional El odio puede ser una fuerza que movilice pero jamás será una fuerza constructiva.
Digo que la esencia esta intacta por que en mi transitar a través de Carora, vi al Grupo Ramón Pompilio Oropeza, vi al Colegio Cristo Rey, vi el Centro Lara, vi el Liceo Egidio Montesinos, el IMI, vi el Club Torres, vi todas nuestras excelentes y tradicionales escuelas, vi la Catedral San Juan Bautista, vi Pomar, vi el Alirio Díaz, vi Radio Carora, vi la Casa de la Cultura, vi la Casa de Don Chío, vi la Casa  marilla, vi El Caroreño, allí están los centrales y así, siguen vigentes un sinfín de  instituciones emblemáticas de uno de los mas destacados gentilicios que ha existido en el país en toda su historia.

La dignidad ciudadana igualmente esta intacta pero si ella no se convierte en detonante de la acción, será como una estatua, algo decorativo, inerte. Caroreños residentes: despierten, reaccionen, involúcrense, rescaten, dirijan, vuelvan a ser referencia de lucha vencedora inclusive “haciendo que la naturaleza les obedezca”. ¿Qué pasó? ¿Es que no hay mujeres? ¿Es que se acabaron los hombres?

 No se olviden: Se es responsable por acción y por omisión también. Lo que sea de Carora depende de ustedes todos.

 

Mensaje escrito por Adrián Meléndez Hernández.-

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