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Venezuela fue descubierta
en el 3er viaje de Cristóbal Colón, el 2 de Agosto de 1498, cuando llegó a
la desembocadura del río Orinoco, después de haber pasado frente a la isla
de Trinidad. ¡Era la primera vez que los españoles tocaban el continente
Americano! En efecto, en el primer viaje habían llegado a la isla de Santo
Domingo y en el segundo, a la de Puerto Rico. El viaje se había originado
en el puerto de Sanlúcar de Barrameda, en España, el 30 de Mayo de 1498.
Posteriormente había hecho escalas en Madeira y en las Islas Canarias.
Cuando llegó al continente Americano, Colón quedó impresionado con la
poderosas corriente del Orinoco (un río más grande que cualquiera de los
de Europa), así como con las selvas hondas y verdes. En una carta a los
reyes de España denominó este lugar "Tierra de Gracia".
A
diferencia de México o de Perú, que tenían muchas riquezas (oro y plata),
las provincias que constituían a Venezuela no eran muy importantes para
España. Estas cinco provincias (Venezuela, Cumaná, Mérida o Maracaibo,
Margarita y Guayana) dependieron primero de Santo Domingo y luego de Santa
Fe de Bogotá, quien fue posteriormente "ascendida" a Virreinato (Como
México y Perú).
Coro fue fundada con el nombre de Santa Ana de Coro, en 1527 por Juan de
Ampíes hijo, quien actuaba en nombre de su padre, el conquistador del
mismo nombre; José de Oviedo y Baños es quien precisa que la fundación de
Coro se realizó bajo el nombre de Santa Ana: «...buscando el sitio que le
pareció más a propósito, el día de Santa Ana del mismo año de mil quinientos y
veinte y siete, fundó una ciudad, a quien por esta circunstancia, y ser en
la provincia Coriana, intituló Sta. Ana de Coro...». Fue el primer
asentamiento que perduró en Tierra Firme. La Vela de Coro recibió de
primero el nombre de Puerto de la Vela, según Joseph Luis de Cisneros
(1764), y si bien no dice cuando surgió, su formación como desembarcadero
estaba relacionada, lógicamente, con la ciudad de Coro. La ciudad de Coro
es una de las que cuenta con más documentación histórica en Venezuela. El
27 de marzo de 1528 se había fundado la gobernación de Venezuela,
encomendada por Carlos V a los Welser, unos ricos banqueros alemanes que
le habían prestado una gran cantidad de dinero. En esa capitulación se les
concedía un territorio comprendido entre el cabo de la Vela (Cerca de
Coro) y Maracapana (en las cercanías de Unare Anzoategui). Coro, con
denominación de ciudad, fue la base de las penetraciones de los
conquistadores-colonizadores tierra adentro. Los Welser fueron
gobernadores de Venezuela hasta 1555. Al no cumplir con el contrato, y
después de numerosas denuncias, el mismo, fue rescindido (suspendido) en
ese año.
El Tocuyo fue fundado en 1545, y se convirtió en el punto de partida de
varias expediciones. De allí salió Alfonso Pérez de Tolosa en 1547, quien
llegó por los llanos de Apure a la cordillera de los Andes, entrando por
el río Uribante.
Diego García de Paredes fundó a Trujillo en 1557. Juan Rodríguez Suárez
fundó la ciudad de Mérida en 1558 y Juan de Maldonado a San Cristóbal en
1561. Juan del Thejo funda la ciudad de Carora en 1569, con el nombre de
Nuestra Señora de la Madre de Dios de Carora.
Aproximadamente, después de 1600, luego de los alzamientos indígenas,
podemos hablar de una aristocracia venezolana, la cual se basaba en la
posesión de la tierra. Era una aristocracia terrateniente como así mismo
un “conjunto de patricios urbanos”. Tal vez el principal factor que
explica nuestra nacionalidad sea la guerra permanente, originada por el
espíritu indómito del pueblo indígena.
Uno
de los más valientes fue Guaicaipuro, el jefe (cacique) de la tribu
Caribe. En su lucha contra los españoles, destruyó algunos poblados y
acabó con algunas expediciones. Sin embargo, fue capturado por Diego de
Losada, quien unos meses más tarde llegó a un valle y decidió fundar la
ciudad que llamó Santiago de León de Caracas, el 25 de Julio de 1567.
En 1777, Venezuela fue ascendida al rango de Capitanía General, con
autoridad político-militar y nueve años más tarde como Audiencia de
Venezuela, añadiéndole autoridad judicial y administrativa. Caracas era ya
la capital.
Cacique
Guaicaipuro Uno de Los Primeros Héroes de Venezuela

Guaicaipuro formó una coalición de gran alcance en contra
la conquista española del territorio venezolano con diversas tribus que
él condujo durante el Siglo XVI en la región central del país,
especialmente en Valle de Caracas. Él dirigió, entre otros, a los
Caciques Naiguatá, Guaicamacuto, Chacao, Aramaipuro, Paramaconi y a su
propio hijo Baruta. Guaicaipuro en la actualidad es uno de los Caciques
venezolanos más famosos e ilustres.
El área ocupada en nuestros días por la ciudad de Los Teques, fue
poblada por varios grupos indígenas, las cuales contaban cada uno con su
propio cacique. La tribu de Guaicaipuro, que abarcaba un área desde
Turgua al este hasta donde hoy se encuentra San José de los Altos, al
oeste, era una de las más grandes. Uno de sus hijos varones Baruta, se
convirtió también en Cacique y dominaba el área del actual municipio de
igual nombre. Otras hijas de Guaicaipuro eran, al parecer, Tiora y
Caycape.
Los españoles descubrieron oro en el área de Los Teques hacia 1560, y
como comenzaron a poblar el sitio de las minas para extraerlo,
Guaicaipuro, sintiendo su tierra invadida, ataco en su contra junto a
otros caciques aliados, entre ellos Terepaima, forzando a los españoles
a abandonar del lugar. Después del ataque, el gobernador de la provincia
de Venezuela, Pablo del Collado envió a Juan Rodríguez Suárez en 1561
para pacificar el área. Rodríguez Suárez creyendo que había alcanzado su
tarea al repeler a Guaicaipuro de la zona, deja el área al cuidado de
algunos mineros y de tres de sus hijos, mientras exploraba los términos
de Caracas. Una vez que los soldados españoles se hubieron ido,
Guaicaipuro asaltó de nuevo las minas y mató a todos los trabajadores,
así como a los hijos de Rodríguez Suárez.
Inmediatamente después de eso, Rodríguez Suárez que estaba en camino a
la ciudad de Valencia, con el propósito de reunirse con los españoles
leales al rey que intentaban detener al caudillo rebelde Lope de Aguirre
(conocido en Venezuela como El Tirano, de los conquistadores del Perú,
venido por el Amazonas en 1561 y alzado contra la Corona), fue embocado
por Guaicaipuro y el cacique Terepaima que le dieron muerte durante su
trayecto. Iba con un contingente reducido de seis soldados.
Después de estos sucesos, Guaicaipuro se convirtió en la figura
principal y central en la sublevación de todas las tribus nativas de la
provincia de Caracas, y logra unirlas a todas bajo su comando. En 1562
Terepaima derrota una fuerza expedicionaria conducida por el capitán
Luis de Narváez, matándolo a él y a 150 de los expedicionarios. Debido a
los ataques feroces por parte de los indígenas, los españoles se
retiraron lejos del área por varios años.
En 1567 el capitán Diego de Losada entra al valle de San Francisco y ese
año o el siguiente puebla la ciudad de «Santiago de León de Caracas».
Los españoles se preocuparon por la cercana presencia de Guaicaipuro y
de sus hombres, y dada la fama de sus ataques hacia los conquistadores,
decidieron no esperar un ataque de él, y como movimiento preventivo
Diego de Losada, encomendó al alcalde de la ciudad, Francisco Infante a
emprender la misión de capturar a Guaicaipuro y ‘pacificar’ a los otros
Caciques.
A fines de 1567 o inicios de 1568 Francisco Infante y sus hombres
conducidos por guías nativos que habían sido chantajeados, dieron con el
paradero de la choza de Guaicaipuro, en las cercanías de Paracotos.
Según la leyenda Guaicaipuro prendió en fuego su choza y se suicidó
antes de permitir que los españoles lo encontraran con vida, sin embargo
la otra versión sobre su muerte, que es la que ofrece el historiador
José de Oviedo y años en su obra publicada en 1723, narra que tras una
larga batalla por su vida, los españoles imposibilitados de entrar a la
choza, decidieron lanzarle una bomba de fuego sobre el techo de paja,
obligando con ello a salir a Guaicaipuro que perece luchando con la
espada que le había ganado a Rodríguez Suárez.
Todos estos datos son tomados de la obra de Oviedo y Baños, Historia de
la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela, quien es el único
que ofrece estos detalles de Guaicaipuro. Pues sobre la existencia o no
de Guaicaipuro como líder de la Confederación Indígena de Caracas no hay
hasta hoy pruebas documentales ciertas. Existen algunos escasos
documentos trasladados de otros de 1585 que mencionan de pasada a
Guaicaipuro como simple cacique de los Teques, pero su papel de líder
heroico de la resistencia indígena de Caracas es sólo sustentado por la
narración del historiador José de Oviedo y Baños, que escribe sobre esos
hechos en 1723 y en cuya obra se han descubierto numerosos errores
históricos. De hecho, Oviedo es el que inicia narrativamente la supuesta
existencia histórica de Guaicaipuro como líder de la resistencia
indígena, pues en los amplios archivos documentales que hablan del
periodo entre 1568 y 1723 no se menciona esta gesta descrita por Oviedo
en ninguna forma.
Los restos de Guaicaipuro fueron trasladados al Panteón Nacional de
manera simbólica, el 8 de diciembre de 2001, asignándole un espacio
junto a los próceres de Venezuela, encabezados por Simón Bolívar, el
Libertador.
El municipio Guaicaipuro del estado Miranda, Venezuela fue así nombrado
en su honor.
En 2003, por iniciativa del Gobierno nacional, se crea la Misión
Guaicaipuro, la cual se encarga de reivindicar social, política y
económicamente a todas las etnias dentro del territorio venezolano.
Por otro lado Hugo Chávez señalo cuando abolió el Día de la Raza y
decreto el Día de la resistencia indígena, que no se tendría que
enaltecer nombres de conquistadores como el de Cristóbal Colón, sino el
del Cacique Guaicaipuro por su determinación al resistir al imperio
Español.
Fuente:Wikipedia
1560. En la región de Caracas habitan los teques y los caracas, dos
tribus indígenas que se han unificado y eligen su cacique supremo por
voto popular. Seis meses hace ya que Guaicaipuro fue elegido, y tres
días que empezaron a llegarle malos augurios... Por las costas
aparecieron gentes extrañas: 'Llevan en la cara la color de las nubes
ligeras de la mañana y toda manchada de cabellos espesos... están
cubiertos sus cuerpos por una piel tejida tan sólida que no le penetran
los más duros y agudos dardos', así el mensaje corre y llega al jefe.
Después de arrasar con lo que encontraron a su paso, los hombres pálidos
construyeron casas rodeadas de trincheras y profundos pozos, para
resistir posibles ataques de los que aquí viven. El cacique no espera
que lleguen a sus dominios, no espera que la mañana tome el color de las
nubes ligeras, no quiere que la noche pierda su luna... Levanta su
pueblo en armas... Desde muchos rincones llegan los guerreros para
concentrarse en el valle de los caracas... varias tribus de la zona se
pliegan a la lucha.El valle es un arco iris de penachos de plumas
brillando al sol. Enseguida atacarán el poblado construido por los
recién llegados. Asaltarán con arrojo las trincheras, pelearán cuerpo a
cuerpo sin temor a las armas de fuego, querrán tomar la ciudad... pero
el poderío europeo es mayor. No basta la fuerza, ni las flechas, ni los
dardos, ni el valor: el enemigo vence.Guaicaipuro siente la derrota como
una deshonra personal y piensa en el suicidio. Un viejo sacerdote de los
teques interviene: 'Lo que ocurrió es una prueba caprichosa de la loca
fortuna. Hay que seguir peleando, debemos acosar, herir y asaltar a los
extranjeros para que dejen estas tierras'... Las palabras reaniman al
cacique y la guerra de guerrillas se desata. Cuando sale el sol o se
oculta, bajo el relámpago o la lluvia silenciosa, con el viento o el
silencio de la quietud, en cualquier momento los guerreros atacan a los
españoles...Surgen desde las sombras y por las sombras se van... Durante
siete años escapan al enfrentamiento directo porque saben sus
limitaciones. En Antímano no pueden evitarlo. Los cañones destrozan
batallones indígenas uno tras otro. Los nativos siguen guerreando. Luego
de tres horas, ya cansados algunos desertan. Guaicaipuro no tiene otra
opción que refugiarse en la montaña. Los españoles fundan Santiago de
León de Caracas y el cacique se transforma en su pesadilla. Varios
ejércitos llegan desde España para defenderla del puñado de rebeldes...
Un capitán al frente de ciento ochenta soldados es el encargado de ir a
buscarlo, si vence tendrá de recompensa una alcaldía. El cacique junto a
veintitrés hombres se parapeta en uno de sus refugios de la montaña: una
casa de madera, que resiste el embate durante varias horas. Ni los
indígenas pueden poner en fuga a los soldados, ni estos derrotar a los
guerreros...Recurren al fuego, que avivado por el viento arde la cabaña
y obliga a los rebeldes a abandonarla. Al salir, el jefe indio grita a
sus enemigos: 'Español cobarde, le falta el valor para rendirme y se
vale del fuego para vencerme. Soy Guaicaipuro, a quien tanto buscas y
quien nunca tuvo miedo a su nación soberbia. Aquí me tienes, muéreme
para que con mi muerte se libre del temor que siempre le causó, á'. Y
así, lanzando una flecha tras otra, corrió contra ellos. Varios soldados
murieron, pero él fue atravesado por una bala. Luego lo remataron. Su
rebeldía se mantiene hasta que deja de ver el cielo y la floresta. Ya
agonizante habla a los conquistadores: 'Ven extranjero, ven a ver como
muere el último hombre libre de estos montes', luego deja de respirar.
Su cabeza fue colocada en un lugar muy frecuentado, para que todos la
observaran. La luna se nubló; el Orinoco, el Apure y el Arauca
ensombrecieron su cauce; el viento se aquietó como triste con la vida;
no hubo ruidos, hasta los pájaros decidieron callar, todo el paisaje se
silenció y las lágrimas caminaron por el valle con su pesar...
aletargando las miradas. Pero la alegría siempre vuelve a nacer y la
sonrisa revive... Yaracuy caminará el mismo paso guerreando al
invasor... y habrá un Bolívar peleando la independencia..
Este texto pertenece al libro 'Rebeliones indígena y negras en América
Latina'. Ediciones Abya Yala, Quito 1992, 1997 y 2000. Edición Los
Libros de Tintají, Quito 2004
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