ÁRBOL GENEALÓGICO:
Se presenta el Árbol Genealógico de nuestra familia.
El mismo ha sido elaborado por el fundador de esta
página Web, Fernando Meléndez Rivero, basándose en
la obra "Historial Genealógico de Familias
Caroreñas" del erudito historiador Caroreño
Dr.
Ambrosio Perera Meléndez, datos aportados por el
primo Álvaro Silva Álvarez y en vivencias y consultas
personales para su actualización. Para recorrerlo con mas facilidad debe utilizar el botón central del "Mouse", así podrá deslizarse, visualizar y ubicar mejor los distintos núcleos familiares.-
Ver
Árbol Genealógico...
Si deseas bajar el archivo completo del
Árbol Genealógico para guardarlo en tu PC, o Diskette, puedes hacerlo con un "clic" en el siguiente link.-
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Fundador del Apellido.-
El
Capitán Don Jacinto Meléndez, es el primer Meléndez que figura en los Archivos Parroquiales de Carora (Edo. Lara-Venezuela) y fundador del apellido en las misma.
Natural de la ciudad de Cumaná (Edo. Sucre-Venezuela)
y vecino de la ciudad de Coro (Edo.
Falcón-Venezuela) de donde vino en la segunda mitad del siglo XVII. Llego a ser Alcalde Ordinario y caso el 25 de Enero de 1.673 con Doña María Cuenca y Aguiar. El Capitán Don Jacinto Meléndez murió en Carora en gracia de Dios y Comunión el 11 de Enero de 1.689, habiendo testado y siendo
Alférez Mayor y Regidor perpetuo de la ciudad.-
Estos son los troncos
de una larga
descendencia que se
encuentra extendida
en Carora,
Barquisimeto,
Siquisique, Baragua,
Río Tocuyo, Coro,
Maracay, Caracas,
Boston (USA),
Florida, México, etc.


Orígenes.-
La Estirpe de la Casa Meléndez Su origen, historia y
hechos:
Se trata de un antiquísimo linaje asturiano que
tuvo su origen en el grupo de valerosos caballeros
que acompañaron al invicto don Pelayo, primero en su
refugio de la cueva de
Covadonga y después, en las
batallas que poco a poco fueron iniciando la
reconquista del solar patrio del poder musulmán. El
conocido genealogista don Francisco Piferrer hace descender a este linaje de un infante de Inglaterra, pero no cita el nombre del citado infante. En lo que a nosotros respecta, las investigaciones practicadas en textos de otros conocidos tratadistas, nos han llevado a la información citada en un principio: Que este apellido ya era conocido en tiempos de los godos como lo demuestra el hecho de que entre los acompañantes de don Pelayo se encontraran varios caballeros que lo ostentaban.
Rodrigo Meléndez de
Valdés, primer Señor
de la casa y torres
de San Cucado o Cucao,
tercer Señor de la
villa de Salas, y
otros muchos estados.
Fue rico-hombre del
Señor Rey Don Alfonso
VIII y favorecido.
Falleció en 1210, y
está sepultado en San
Vicente de Oviedo.
España".
Pedro Meléndez (hijo
de Rodrigo Meléndez
de Valdés), cuarto
Señor de la casa y
villa de Salas, en
Asturias, quien tomó
parte en la conquista
de Sevilla, en 1248.
Contrajo matrimonio
fuera de Asturias con Sancha Ruiz, Señora
de Veleña, en
Castilla. Se sabe también que don Alonso Pérez Meléndez, señor de Blesia, tuvo una hija que casó con el Gran Capitán, aunque no consta el nombre de dicha dama. En lo que se refiere a distinguidos personajes que lo han llevado, puede y debe citarse a: La familia de pintores españoles del linaje de los Meléndez que floreció en el siglo XVII y XVIII.
Miguel Jacinto Meléndez, nacido en Oviedo en el año 1.679 y fallecido en Madrid en el 1.731. Dos de sus cuadros merecieron el honor de ser expuestos en el Museo del Prado de Madrid, los titulados "San Agustín conjurando una plaga de langosta" y "El entierro del señor de Orgaz".
Francisco Antonio Meléndez, hermano del anterior, nacido también en Oviedo, en 1.682 y muerto en Madrid, en 1.746. Fue autor de los retratos de Felipe V y María Luisa de Saboya. Formó parte de la junta preparatoria de lo que más tarde habría de ser Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su hijo
Luís Meléndez, que nació en Nápoles en 1.716 y murió en Madrid en 1.780, fue un pintor que rápidamente se hizo famoso por la perfección con que pintaba los bodegones, tema en el que se especializó. Estudió en la Academia, pero ciertas desavenencias con su padre hicieron que éste procediera a expulsarlo, lo que le llevó a viajar a Italia regresando a España hacia 1.755. Su vocación le llevó a la pintura representativa de la naturaleza muerta en la cual fue un consumado maestro, pero esto no impidió, que tocará también otros temas. Uno de sus cuadros está expuesto en París, en el Museo del Louvre, el titulado "Autorretrato" con influencias que recuerdan a Van Loo. Hacia el año 1.722 llevó a cabo la tarea de pintar cuarenta y cuatro cuadros, destinados los palacios de Aranjuez, de los cuales treinta y nueve de ellos se encuentran en el Museo del Prado de Madrid. Los entendidos consideran a
Luís Meléndez como digno sucesor de Velásquez y Zurbarán en el arte del bodegón realista, ya que sus pinturas no son inferiores, en lo que a este tema se refiere a los de los otros dos grandes maestros mencionados. Naturalmente, se hace imposible dejar de citar al gran poeta español
Juan Meléndez Valdés, nacido en Ribera del Fresno en el año 1.754 y fallecido en Motpellier, (Francia), en 1.817. Su vida, según opinión del padre Salinas, fue una descolorida colección de hechos. Tras sus estudios en la Universidad de Salamanca, en 1.781, ocupó la cátedra de gramática en dicho centro docente. De esta época data una serie de trabajos que firmó con el seudónimo de "Batilo". En 1.785 publicaría su primera colección de poesías. Del año anterior dataría una obra teatral del género dramático, "Las Bodas de Camacho", que fue un fracaso total al ser representada. En 1.719, fue trasladado a Madrid y en este mismo año apareció una segunda edición de sus poesías. Amigo del ministro Jovellanos, a la caída en desgracia de éste, fue desterrado a Medina del Campo y en 1.800, destituido de su cargo de fiscal y nuevamente desterrado, esta vez a Zamora. Tuvieron que pasar dos años para que pudiera volver a Salamanca. Con la invasión francesa, tras algunas dudas acabó por declinarse a favor de éstos con lo que, al considerarse un "afrancesado", tuvo que expatriarse a Francia. Este poeta fue uno de los máximos exponentes del romanticismo aunque, en ocasiones, sus obras resultan un tanto lacrimógenas. Sin embargo, fue considerado por sus contemporáneos como un renovador de la lírica debido a su sentimentalismo y, en general, es considerado como un prerromántico. En lo que se refiere a América, se puede citar a los políticos
Carlos Meléndez, salvadoreño, que fue presidente de su país, y a
Jorge Meléndez, también salvadoreño, hermano del anterior que asimismo ocupó la presidencia de San Salvador. Los Meléndez estuvieron desde muy pronto presentes en el Nuevo Mundo, siendo varios los conquistadores de este apellido que participaron en la colonización de aquellos países. Se tiene memoria de
Juan Meléndez de
Ávila, conquistador, que estuvo con Hernando de Soto en sus exploraciones por la Florida y que se estableció en la ciudad de Méjico, dejando descendencia en aquel país. Otro de este linaje fue
Pablo Meléndez, que acompañó a Vasco Núñez de Balboa en el descubrimiento del Mar del Sur, (Océano Pacífico). Puede citarse también a
Pedro Meléndez de Avilés, nacido en 1.519, en Avilés, que desde muy joven se dedicó a la marina y durante el reinado del emperador Carlos V, se dedicó a practicar el
corzo en el mar Cantábrico contra los navíos franceses. Fue uno de los que acompañaron a Felipe II, a Inglaterra, con ocasión de la boda de aquél monarca con María Tudor. Pasó a las Indias, nombrado, por Felipe II, Adelantado y Capitán General de la Florida. Fundó la ciudad de San Agustín, que fue atacada por los franceses, pero Meléndez contraatacó, destruyendo el establecimiento galo de Fort Caroline y expulsando a los franceses.
Se encargó de
eliminar estos
problemas y lo hizo
cumpliendo las
durísimas órdenes que
recibió del monarca.
Tras la victoria,
desplegó gran
actividad y aseguró
la colonización
española; estableció
fuertes en la bahía
de Carlos, Tampa,
Gualé y Santa Elena,
asegurando su
comunicación por mar;
e hizo amistad con
los caciques vecinos,
a los que intentaron
cristianizar los
primeros jesuitas
llegados al Nuevo
Mundo a petición
suya. Nombrado Gobernador General de Cuba se ocupó en mejorar los puertos de las Antillas. A su regreso a España, colaboró en la preparación de la Armada Invencible destinada a la invasión de las Islas Británicas.
Otra rama de este
linaje se radicó en
la Ciudad de Coro en
el siglo XVII,
pasando de allí a la
ciudad de Carora (Venezuela) en la
segunda mitad de ese
siglo.-


Distribución actual
del Apellido en España.
En España: 7.688
personas comparten el apellido Meléndez según
estimaciones
El apellido Meléndez es el 622° apellido más común
en España.
(La
intensidad del color azul indica mayor o menor.
Puede pulsar en las zonas para saber mas.-)

Distribución del Apellido en América.-llllllllll
Miguel Jacinto
Meléndez (1679-1734)
Miguel
Jacinto Meléndez es
el miembro más
destacable de una
familia de artistas
españoles que
trabajaron durante el
Barroco. Nació en
Oviedo en 1679.
Marcha muy joven a
Madrid, siendo
nombrado pintor de
cámara de Felipe V en
1712, destacando el
retrato del monarca
que conserva el Museo
del Prado. Trabajó
para muchos templos
madrileños y debió
conocer la obra de El
Greco. Falleció en
Madrid hacia 1734.
Don Juan Meléndez
Valdés (Ribera del
Fresno, 1754-1817)

Poeta, fue profesor
de la Universidad de
Salamanca en 1781,
con apenas 27 años.
Su obra abarca la
poesía prerrománica,
neoclásica y rococó.
Durante la Guerra de
la Independencia tomó
partido de los
franceses, tuvo que
exilarse en Francia,
dónde murió en 1817
Francisco Antonio Meléndez, (Oviedo, 1682 – Madrid,
1752)
Pintor español. Padre de Luís Meléndez,
conocido pintor de bodegones y hermano de Miguel
Jacinto Meléndez, sus padres le envían muy pronto a
Madrid, donde se forma junto a su hermano. En 1699
se traslada a Italia donde atiende tanto a campañas
militares como a actividades artísticas, volviendo a
España en 1717. Dedicado a realizar retratos en
miniatura, se convierte en el especialista de este
campo en la corte de Felipe V. Realiza a partir de
ese momento pequeños retratos que junto a joyas y
otras viandas, servirán de regalo para ministros,
embajadores, etc. Interesado también en la enseñanza
de arte, en 1726 presenta un texto en el que se
explica la necesidad e importancia de fundar una
academia de bellas artes, formando parte activa de
la creación de la Academia de Bellas Artes de San
Fernando en Madrid. Candidato para el puesto de
Director Honorario de Pintura, sus constantes
desacuerdos con varios miembros de la Junta
propician su expulsión de la junta preparatoria,
muriendo antes de la inauguración de la Academia en
1752. Una de sus obras de mayor interés artístico es
El Ofrecimiento a la Virgen de Atocha (Colección
Privada, Madrid, 1728), en el que se retrata a sí
mismo junto a su familia.
Luís Egidio Meléndez (1716 -
1780)

Hijo del pintor
asturiano consagrado
a la miniatura,
Francisco Antonio
Meléndez (1682-1752),
establecido en Italia
desde 1699, y sobrino
del retratista Miguel
Jacinto Meléndez
(1679-1734), Luís
Meléndez nació en
Nápoles en 1716. La
familia regresó a
España al año
siguiente
instalándose en
Madrid, en donde Luís
inició su formación,
primero junto a su
progenitor y más
tarde asistiendo a
las clases de la
Junta Preparatoria de
la Real Academia de
Bellas Artes
madrileña. Los
problemas de
Francisco Antonio con
sus compañeros en el
proceso creativo de
la institución
académica, que se
inauguraría en 1752,
acarrearon su
apartado del
proyecto y afectaron
al joven artista, que
fue formalmente
expulsado de los
estudios en 1748.
Por distintos
documentos se sabe
que trabajó como
ayudante de su padre
realizando miniaturas
para joyas y que fue
discípulo de Louis-Michel
van Loo,
adiestrándose en el
retrato y seguramente
en la pintura de
historia.
Interrumpida su
educación oficial,
viajó a Italia a sus
expensas visitando
Roma y Nápoles. A su
regreso a Madrid en
1753 se empleó
principalmente como
miniaturista,
pintando bellas
escenas en los libros
de coro de la Real
Capilla durante algo
más de cinco años.
Después se
especializó en los
bodegones, género en
el que alcanzó una
gran maestría,
elaborando para el
Príncipe de Asturias,
futuro Carlos IV, una
larga serie de
lienzos, definida por
él mismo como "...un
divertido gabinete
con toda especie de
comestibles que el
clima español
produce...". Este
amplio grupo de
cuadros se conserva
casi en su totalidad
en el Museo del
Prado; una selección
de ellos configura el
núcleo de esta
exposición y a él se
han sumado numerosas
pinturas más
prestadas por
colecciones y museos
de dentro y fuera de
España.
En todas sus obras
Luís Meléndez
despliega formidables
aciertos técnicos y
estéticos, siendo
proverbiales sus
dotes de observación,
la habilidad a la
hora de componer, el
dominio de la luz, la
expresividad del
color, la firmeza del
dibujo y una casi
obsesiva precisión en
los detalles, todo lo
cual le ha ganado una
admiración
extraordinaria en
nuestros días. Aunque
lo intentó, nunca
consiguió un cargo en
la corte, no pudo
obtener el
nombramiento de
Pintor del Rey y,
finalmente, murió de
manera oscura, y
aparentemente sin
recursos, en Madrid,
en 1780.
Los Apellidos y su Uso.-
Los apellidos y sus reglas surgen en el siglo XVIII,
vienen junto a la Revolución Francesa, junto al
siglo de las luces y la racionalidad.
Antes de esa época era común en toda la península
ibérica así mismo como en Portugal que los hijos de
alguna familia adoptaran el apellido de la madre,
padre, abuelos, ya sea paterno o materno o algún
antepasado anterior, basándose en la gloria y poder
de este, donde las reglas de caballería y los
romances andaban de la mano.
Por tanto hay muchos portadores de un apellido que
no pertenecen al núcleo familiar por parentesco.
Se agregaba el problema de la grafía, es decir como
se “escribía el apellido”, así mismo como la
“castellanización” de los mismos, lo cual no es
exclusivo de nuestro país o América, si no de
Europa, cada país modificó a su arbitrio y a la
calidad de sus escribanos, los apellidos
provenientes de fuera de sus fronteras.
Los apellidos compuestos han cambiado y su objeto ha
sido simplificarlos o acortarlos, esto ocurrió en
forma masiva, después de 1800 en nuestro país, un
ejemplo es “De Silva” como “Silva” y “Miguel de
Lara” como “Miguel Lara”.
Una culpa importante de estos cambios la tienen los
escribanos, los interesados o los sacerdotes que
manejaban estos apellidos en las ocasiones solemnes.
Títulos y apelativos eran usados con gran parsimonia
en todos los documentos que suscribían, como así
mismo a su condición social y alcurnia.-
La Composición de nuestra
población.-
La población indígena alcanzaba entre 350 mil y 500
mil habitantes, siendo el área andina la más poblada
(Timoto-cuicas), gracias al avance de la
agricultura, y la española llegaba a las 15.000. El
mestizaje se hizo presente con una alta tasa de
hijos ilegítimos, estableciéndose en estamentos que
regían la sociedad española. Los hijos fuera del
matrimonio se dividían en naturales, aquellos
concebidos fuera del matrimonio pero de un hombre y
mujer solteros, y los adulterinos, aquellos vástagos
concebidos por alguien que ya estaba casado.
Los primeros incluso formaron parte de la familia y
fueron reconocidos como herederos, los segundos
ocultados y no heredaban. Además no faltaron los
hijos sacrílegos, concebidos por sacerdotes, poco
creyentes de las normas de nuestra iglesia.
La bastardía no quitaba la “hidalguía”, se
ejemplifica con la dinastía de Trastámara en
Castilla (La casa toma su nombre del Condado de
Trastámara, título que ostentaba antes de acceder al
Trono Enrique II, el de las Mercedes (1369-79), por
haber sido adoptado por el conde Rodrigo Álvarez.
Como hijo bastardo de Alfonso XI y Leonor de Guzmán,
le disputó el Trono a su hermanastro, Pedro I, el
Cruel; tras una guerra civil, en 1369 le asesinó y
ocupó el Trono, legándolo posteriormente a su hijo
Juan I (1379-90)).
En esa época de la colonia, la sociedad venezolana
era prácticamente una sociedad de castas, en donde
el grupo más importante era el de los peninsulares
(los nacidos en el continente español), seguidos de
los criollos (hijos de españoles, pero nacidos en
América), luego de los canarios, los pardos (mezcla
de blancos, indios y negros) quienes constituían el
grupo más grande y que se dedicaban al pequeño
comercio y a las labores agrícolas y al trabajo
manual y finalmente los esclavos negros traídos del
continente Africano ( debido a Fray Bartolomé de Las
Casas. Su campaña fue dirigida en primera instancia
al rey Fernando y posteriormente al Cardenal
Cisneros, quien le nombrará "protector de indios" en
1516) y los indios.-
Que es la Genealogía?.-
(Extractos de Trabajo de Juan Carlos Morales Manzur.
Profesor Titular de la Facultad de Ciencias
Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia.
Director del Acervo Histórico del estado Zulia.
Maracaibo -Venezuela.)
El estudio o investigación genealógica estudia la
filiación de los individuos y se ocupa de establecer
a cada uno en el lugar que le corresponde dentro de
su linaje, según un doble punto de vista: árbol
genealógico ascendente, con la fijación de los
padres, abuelos, bisabuelos, etc., y árbol
genealógico descendente, buscando los hijos, nietos,
etc., con las ramificaciones laterales
correspondientes a cada nivel. En cuanto a su
origen, es una de las ciencias más antiguas del
mundo. Recuérdese el relieve que adquieren las
listas genealógicas en los libros sagrados, tanto en
el Antiguo Testamento (v.II), como en el Nuevo
Testamento (v.III).
Asimismo, los asirios y los egipcios trazaron la
genealogía de sus faraones y reyes. Los griegos y
romanos, de modo semejante, imaginaron para sus
soberanos y príncipes entronques con los héroes
antiguos más celebrados (Hércules, Eneas, etc.), y
aún con dioses y diosas, a los que asociaban a los
orígenes míticos de la propia nación. En el mundo
occidental, sólo las familias de la nobleza y las
dinastías reales se ocuparon de conservar memoria de
su genealogía, ya sea por vanidad, o para afirmar
sus derechos a los diversos tronos. Este interés
utilitario de la genealogía, se agudizó en la Edad
Moderna, ya que se precisaba acreditar mediante
documentos auténticos la ascendencia hidalga o noble
para acceder a determinadas dignidades o
corporaciones (órdenes militares, ciertos empleos en
la administración civil y en el ejército).
Importancia del Estudio Genealógico.-
Identificada por mucho tiempo con un determinado
grupo social, y como objeto de vanidades, la
genealogía ha adquirido en los últimos años un
despertar inusitado, en cuanto a su carácter de
ciencia auxiliar de la historia, la economía, la
demografía, la medicina, el derecho y la sociología,
entre otras ciencias. Como historia social, los
estudios genealógicos coadyuvan a interpretar el
origen, desarrollo y evolución de los pobladores de
una ciudad, comarca, región o país, constituyendo
una herramienta indispensable para la historiografía
y las ciencias sociales en general.
Aportes de la Genealogía a las
Ciencias Sociales.-
La
Genealogía presta y puede prestar valiosos aportes a
muchas ciencias y disciplinas, aunque es necesario
reconocer que no se ha sabido sacar provecho de
ella, quizás por ignorancia en cuanto a su real
proyección cultural. Los seres humanos están
condicionados por dos factores: la herencia y el
medio y cuando se habla de herencia, se habla de lo
que es legado a través de la sangre que se recibe de
los antepasados de cuya individualización se ocupa
precisamente la Genealogía. Por eso se puede afirmar
que la contribución que puede hacerse a la Biología
y Genética es indudable. También es una
especialización que puede ser de gran ayuda al
psicólogo o cualquier estudioso de la conducta
humana.
Asimismo, la medicina puede beneficiarse con el
aporte genealógico, ya que es un hecho comprobado el
carácter hereditario de muchas enfermedades y la
influencia especial que la herencia tiene en la
diabetes, presión arterial, arteroesclerosis,
cataratas, glaucoma, como asimismo las consecuencias
funestas que pueden tener los hijos de padres
alcohólicos y drogadictos. En el Zulia fueron de
importancia mundial los trabajos genealógicos del
Dr. Américo Negrete, quien trazó la línea familiar
de los enfermos de Corea de Huntington o “Mal de San
Vito”.
Pasando a otro campo, el aporte de la Genealogía a
la sociología y al Derecho es también relevante.
Cuando un investigador hace un estudio de los
linajes troncales de cada región, ese estudio se
convierte en una verdadera génesis de esa sociedad,
proveyendo valiosa información sobre la conformación
de las clases sociales, su importancia económica y
su influencia política. En cuanto al Derecho, la
Genealogía se convierte en una herramienta
indispensable para determinar quiénes tienen derecho
a una sucesión o en pleitos por deslinde de campos
donde se exhiben correlaciones de títulos, muchos de
ellos obtenidos por herencia a través de varias
generaciones. Las relaciones entre la Genealogía y
la Economía son igualmente estrechas, sobre todo
para estudiar las secuencias de generaciones, en la
que cierto número de familias se entrelazaron para
constituir un núcleo que se convirtió en la entidad
controladora de la economía de una ciudad, región o
nación. La Genealogía, como se ha señalado, también
ha contribuido a la Demografía ya que a través de un
linaje se pueden obtener valiosos datos sobre
índices de nupcialidad, fecundidad y mortalidad en
un determinado período histórico, lo mismo que sobre
familias emigradas o inmigradas por razones
religiosas, económicas o políticas y su importancia
numérica.
Por último, y en cuanto a la historia general, los
aportes de la genealogía son notables, como ya se ha
señalado.
Algunos Términos de la
Ciencia Genealógica.-
Estirpe
Desde el punto de vista genealógico, la estirpe es
la unidad mayor, la raíz más antigua, la persona
origen de un linaje. La estirpe es el punto de
partida de una línea sucesoria cuyo origen se pierde
en el tiempo, pero que arranca de una procedencia
conocida documentalmente, es decir, del antepasado
más remoto. No por ello quiere decir que se cierren
en él definitivamente los conocimientos genealógicos
y que no se pueda continuar en la indagación, pero
éstos cada vez son más difíciles, principalmente
cuando la situación del ascendiente se halle en la
alta edad media, o que ya no existan archivos
eclesiásticos en la ciudad, previos a esa época.
A la estirpe se la denomina “tronco” cuando se
limita al estudio de la principal, o lo que es lo
mismo, de varón a varón de la línea agnada (la línea
agnada hace referencia a aquellas personas que están
unidas por línea exclusivamente masculina). El
tronco, a su vez, es común a varias líneas, que
parten de éste para transformarse en ramas. Las
ramas son, por tanto, las personas que tienen su
origen en un mismo tronco.
Linaje
Se conoce con el nombre de linaje al conjunto de
todos los descendientes, es decir, tanto hombres
como mujeres, de una estirpe común.
Familia
La familia es normalmente el grupo social más
pequeño, pero también el más importante en la
sociedad actual. La familia está constituida
fundamentalmente por padres e hijos, si bien puede
alcanzar tres o cuatro generaciones que pueden vivir
bajo un mismo techo y organizarse de acuerdo con una
jerarquización respetuosa hacia el considerado
“cabeza de familia”. La familia presenta dos tipos
diferentes de parentesco: el de consanguinidad y el
de afinidad. El primero es el que une a aquellos
miembros que llevan sangre común, mientras que el
segundo se va formando por los enlaces de los
diferentes miembros con consortes ajenos al grupo
familiar. La familia, como grupo social, está
originada por ascendientes, descendientes y
colaterales.
Los ascendientes son el padre, abuelo, bisabuelo,
tatarabuelo, etc.; los descendientes, el hijo,
nieto, bisnieto, tataranieto...; y los colaterales,
los hermanos, primos, tíos y sobrinos. Así, en una
genealogía ascendente se encontrará especificado
claramente el parentesco.
Sangre
Este término es fundamental en genealogía porque,
para esta ciencia, sangre es sinónimo de raza en
cuanto a herencia física y de linaje. Dicho de otro
modo: es el vínculo que comparten entre sí los
diferentes descendientes de un mismo antepasado. En
Francia, por poner un ejemplo, todos los miembros de
las dinastías eran “príncipes de la sangre”, y
existía también el “Premier Prince du Sang”, que era
el sucesor inmediato al trono después de los hijos
del rey. Así mismo, en todos los países se habla de
“sangre azul” para designar a aquellas personas que
poseen sangre noble.
Tipos de Parentesco.-
Existen fundamentalmente dos tipos de parentesco: el
de cognación o de sangre y el de agnación o de
afinidad.
Parentesco de Sangre
(El parentesco de sangre puede ser doble, así,
hermanos de padre y madre comunes o sencillo cuando
son hermanos sólo de padre o sólo de madre.
Los hermanos que lo son de padre y de madre se
llaman carnales, los que lo son hermanos de madre se
llaman uterinos, y los que lo son de padre se llaman
consanguíneos en sentido estricto.
Por último el parentesco adoptivo es el que procede
de la adopción y tiene igual valor que el parentesco
por sangre.)
En cuanto a las líneas colateral, estas relaciones
pueden ser de cálculo simple, cuando se trata de
primos hermanos, o más complejos cuando este
parentesco entre primos es remoto y difícil de
determinar para quien no sea genealogista. El
establecimiento de los parentescos colaterales
implica cierta certeza documental y destreza para
calcular el parentesco.
Parentesco por Afinidad
Éste es aquel al que se accede a través del
matrimonio: por ejemplo, marido y mujer, yerno y
suegra, cuñado y cuñada.
El sistema de grados de afinidad lícita corresponde
exactamente al de los grados de consanguinidad. La
única diferencia es que no se establece la relación
entre dos novios y su antepasado común sino entre el
primer cónyuge de un viudo o una viuda y el segundo
cónyuge.
LOS
DOSCIENTOS APELLIDOS DE LINAJES SEVILLANOS DE LA
RECONQUISTA
El tratadista José María de Mena, en su obra
"Apellidos y Escudos sevillanos y cordobeses y que
pasaron a Indias", dice acerca del origen de los
apellidos sevillanos:
Los apellidos de Sevilla proceden en su mayor parte
de los DOSCIENTOS CABALLEROS DE LINAJE que vinieron
a reconquistar la Ciudad en el año 1248, acompañando
al rey San Fernando, y que por entregar los moros la
plaza completamente vacía, la repoblaron quedándose
afincados en Sevilla.
Estos apellidos son, en parte, de unos sevillanos
anteriores a la invasión de España por los moros, es
decir, que se remontan a época visigoda, e incluso a
época romana. Algunos descendientes de aquellos
sevillanos del siglo VIII, después de haber vivido
quinientos años en el exilio en Asturias, Galicia o
León, regresaron a Sevilla.
De la época en que Sevilla es la capital económica y
naval del Imperio Español, nos quedan apellidos como
OREJON, de los descendientes de los Incas o
emperadores del Perú, a quienes se reconoció la
calidad de nobleza. Hay numerosos soldados,
aventureros, marinos, que van y vienen a Indias, y
que a su regreso prefieren afincarse en Sevilla, y
aquí crean familia y dejan sus apellidos, como el
glorioso Hernán CORTES, conquistador de Méjico, que
construye su casa, hoy medio en ruinas, en la plaza
de su nombre, barrio de San Lorenzo.
Después de haber estado ocupada por los moros
durante quinientos años, de los cuales la mayor
parte del tiempo Sevilla fue una provincia del
imperio marroquí, en el año 1247 el rey Fernando III
el Santo vino a reconquistarla. En su ejército
figuraban milicias concejiles de León, Castilla,
Extremadura, Galicia, Córdoba, y Jaén, tropas de las
Ordenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara
y San Juan de Jerusalén, algunas huestes de Aragón y
Navarra, y una tropa reducida, casi simbólica,
enviada por el Papa al mando de su sobrino Micer
Uberto.
En Noviembre de 1248 San Fernando ocupó Sevilla, que
le fue entregada por el reyezuelo Axataf,
completamente vacía, saliendo todos sus pobladores
moros hacia Marruecos, o hacia el reino moro de
Granada.
Una vez terminada la reconquista muchos caballeros,
y las tropas concejiles y de las Ordenes regresaron
a sus lugares de procedencia. Pero otros, que eran
descendientes de los antiguos visigodos y mozárabes
sevillanos prefirieron quedarse. También y para que
la ciudad no quedase despoblada, el rey San Fernando
retuvo aquí otros caballeros, dándoles casa en la
ciudad y viñas y olivares en el contorno, para
decidirles a quedarse como pobladores. En total el
rey asentó a DOSCIENTOS CABALLEROS DE LINAJE. Cuatro
años después en 1252, el rey Alfonso X el Sabio, al
ocupar el trono por la muerte de su padre, se ocupó
como primer asunto de gobierno, de revisar el
poblamiento de Sevilla, y ratificó las donaciones de
casas y terrenos, y repuso algunas vacantes que se
habían producido, de tal modo que volvió a haber
DOSCIENTOS CABALLEROS pobladores, cuyos nombres se
escribieron en el llamado "Cuaderno del
repartimiento".
De estos DOSCIENTOS descienden la mayoría de los
sevillanos, pues como hemos dicho la ciudad fue
vaciada de moros.
La
Lista de los DOSCIENTOS CABALLEROS DE LINAJE, tomada
del "Repartimiento" es como sigue:
Abanades, Alonso, Encina o Encinas, Esparza, Aceves,
Álvarez, Acevedo, Amaso, Flechilla, Adán, Arcayos,
Aretiz, Faceves, Formicedo, Fenestrosa, Aguilar,
Aguaray, Arias, Fernández, Fortún, Alarcón, Armenta
o Armencia, Ferrán o Ferrand, Fragoso, Alardo,
Arnalt, Arnaud o Arnao, Ferrández, Frechilla, Alava,
Avia, Ferrera o Ferreras, Fuentecirio, Alcalá,
Ayala, Feznalfarache, Fusiellos, Alcániz, Aybarana,
Fita, Alcázar, Ayllón, Alfonso, Aznalfarache,
Alguacil, Aznárez, Gaceo, Gil, Galicia, Giménez o
Jiménez, Gallego, Guillén, Baeza, Bohiga o Boyga,
Gálvez, Gustioz, Banades, Boica o Boiza, Gamarra,
Gutiérrez, Baso o Bazo, Bordallo, García, Baza,
Borni, Bebián, Botón, Berrueces o Berruezo, Brión,
Hacániz, Hoyos, Blanco, Buiza, Halconero, Hurones o
Furones, Blázquez, Henestrosa o Hinestrosa, Hurtado,
Hita, Husillos, Cabezas o Cabeza, Cavaleras, Cameno,
Cedano o Sedano, Ibáñez, Iñiguez, Campana, Cebrián,
Ibatana, Campo o Campos, Cillero, Canaleja,
Cipriano, Cansado, Cohorcos, Jiménez, Juanes, Carado,
Corrucho, Jordán, Juárez, Carrillo, Cotediano,
Casado, Cuadro o Cuadros, Castro, Cuenca, Laces,
Lobaña, Lechauri, López, Dabanades, Lencina, Lores,
Doria, León, Luna, Davia, Doscrino, Liveri, Lusía o
Llusía, Díaz, Doviñal, Madrid, Medina, Madrigal,
Medinaceli, Maestre,
Meléndez, Magro, Melgar, Malo, Mena,
Manciles o Mancilla, Mendoza, Marchena, Miguélez,
Martín, Montemolín, Martínez, Montogín, Matierra,
Morillo, Mazuelos o Mazuelo, Muñoz, Navarra,
Negrillos, Navarro, Negro, Negas, Núñez, Ochoa u
Ochova, Orozco, Olea, Ortiz, Ordóñez, Oscrino, Oria,
Osorno, Páez, Pérez, Palacios, Piédolao, Piédrola,
Pancorbo, Porcioles o Porcoles, Páramo o Pártamo,
Portugal, Pardiño, Pozuelo, Peláez, Quintana,
Quintanilla, Rabadán, Rodrigo, Rabanales, Rodríguez,
Rabea, Roita o Arroita, Rabera, Romero, Ramírez,
Romo, Rebolledo, Roniz, Revilla, Ribiella, Rioseco,
Roiga, Ruiz, Sahagún, Sánchez, Sanlúcar, Santa Cruz,
San Esteban o Santisteban, Salado, Tablada, Torre o
Torres, Tafur, Tremello, Tamayo, Tremenos, Téllez,
Tudela, Toledo, Valderrama, Vilches, Valdesauce,
Villafarfán, Valencia, Villafarta, Valigán,
Villagarcía, Valladolid, Villagómez, Vargas,
Villamayor, Vaso, Villaodre o Villodre, Velasco,
Villalta o Villarta, Velázquez, Villasandino, Vélez,
Viñal, Sarado, Serna, Servicial, Solaceno, Solorzano
y Suárez
De estos apellidos hay una heráldica manifiesta de
sus linajes.
CONSIDERACIONES
SOBRE LOS APELLIDOS
Para construir el árbol genealógico hay que tener en
cuenta que durante los siglos XVI y XVII, se
producen cambios frecuentes en los apellidos, unos
llevando un apellido aunque no corresponda en esa
generación porque va ligado a la posesión de varonía
o a un mayorazgo o porque es el apellido del
antepasado más notable, también es fácil que cambie
un apellido al moverse de provincia, que un apellido
plural se singularice, o que al llevarlo una mujer
se feminice el apellido, o que se castellanicen
apellidos como sucede con apellidos vascos o
navarros que emigran a Andalucía. También se produce
el caso de apellidos extranjeros que se traducen por
ejemplo "White", por Blanco.
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