ÁRBOL GENEALÓGICO
de FAMILIA MELÉNDEZ:
Se presenta el Árbol Genealógico de nuestra familia
Meléndez.
El mismo ha sido elaborado por el fundador de esta
página Web, Fernando Meléndez Rivero, basándose en
la obra "Historial Genealógico de Familias
Caroreñas" del erudito historiador Caroreño
Dr.
Ambrosio Perera Meléndez, datos aportados por el
primo Álvaro Silva Álvarez y en vivencias y consultas
personales para su actualización. Para recorrerlo con mas facilidad debe utilizar el botón central del "Mouse", así podrá deslizarse, visualizar y ubicar mejor los distintos núcleos familiares.-
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Árbol Genealógico...
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ÁRBOL GENEALÓGICO
de FAMILIA SILVA:
Se presenta el Árbol Genealógico de nuestra familia
Silva.
El mismo ha sido elaborado por el fundador de esta
página Web, Fernando Meléndez Rivero, basándose en
la obra "Historial Genealógico de Familias
Caroreñas" del erudito historiador Caroreño
Dr.
Ambrosio Perera Meléndez, datos aportados por el
primos Álvaro Silva Álvarez, Fernando Silva Álvarez,
Ismael Silva Álvarez y en vivencias y consultas
personales para su actualización. Para recorrerlo con mas facilidad debe utilizar el botón central del "Mouse", así podrá deslizarse, visualizar y ubicar mejor los distintos núcleos familiares.-
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Árbol Genealógico...
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Fundador del Apellido
Meléndez.-
El
Capitán Don Jacinto Meléndez, es el primer Meléndez que figura en los Archivos Parroquiales de Carora (Edo. Lara-Venezuela) y fundador del apellido en las misma.
Natural de la ciudad de Cumaná 1634 (Edo. Sucre-Venezuela)
y vecino de la ciudad de Coro (Edo.
Falcón-Venezuela) de donde vino en la segunda mitad del siglo XVII. Llego a ser Alcalde Ordinario y caso el 25 de Enero de 1.673 con Doña María Cuenca y Aguiar. El Capitán Don Jacinto Meléndez murió en Carora en gracia de Dios y Comunión el 11 de Enero de 1.689, habiendo testado y siendo
Alférez Mayor y Regidor perpetuo de la ciudad.-
Estos son los troncos
de una larga
descendencia que se
encuentra extendida
en Carora,
Barquisimeto,
Siquisique, Baragua,
Río Tocuyo, Coro,
Maracay, Caracas,
Boston (USA),
Florida, México, etc.

 Fundador del Apellido
Silva:
Don
Manuel de Silva y Aguiar Es fundador de esta
familia en Carora, natural de la Isla de San Miguel
en la Villa de Rivera Grande en la Parroquia San
Pedro de Portugal (Archipiélago Las Azores,
Capital Ponta Delgada). Vecino de Lisboa. Fue el
primer Silva que atravesó el Océano y vino a
radicarse en Carora Estado Lara-Venezuela hacia el
año 1.660.-


Orígenes.
La Estirpe de la Casa Meléndez Su origen, historia y
hechos:
Se trata de un antiquísimo linaje asturiano que
tuvo su origen en el grupo de valerosos caballeros
que acompañaron al invicto don Pelayo, primero en su
refugio de la cueva de
Covadonga y después, en las
batallas que poco a poco fueron iniciando la
reconquista del solar patrio del poder musulmán. El
conocido genealogista don Francisco Piferrer hace descender a este linaje de un infante de Inglaterra, pero no cita el nombre del citado infante. En lo que a nosotros respecta, las investigaciones practicadas en textos de otros conocidos tratadistas, nos han llevado a la información citada en un principio: Que este apellido ya era conocido en tiempos de los godos como lo demuestra el hecho de que entre los acompañantes de don Pelayo se encontraran varios caballeros que lo ostentaban.
Rodrigo Meléndez de
Valdés, primer Señor
de la casa y torres
de San Cucado o Cucao,
tercer Señor de la
villa de Salas, y
otros muchos estados.
Fue rico-hombre del
Señor Rey Don Alfonso
VIII y favorecido.
Falleció en 1210, y
está sepultado en San
Vicente de Oviedo.
España".
Pedro Meléndez (hijo
de Rodrigo Meléndez
de Valdés), cuarto
Señor de la casa y
villa de Salas, en
Asturias, quien tomó
parte en la conquista
de Sevilla, en 1248.
Contrajo matrimonio
fuera de Asturias con Sancha Ruiz, Señora
de Veleña, en
Castilla. Se sabe también que don Alonso Pérez Meléndez, señor de Blesia, tuvo una hija que casó con el Gran Capitán, aunque no consta el nombre de dicha dama. En lo que se refiere a distinguidos personajes que lo han llevado, puede y debe citarse a: La familia de pintores españoles del linaje de los Meléndez que floreció en el siglo XVII y XVIII.
Miguel Jacinto Meléndez, nacido en Oviedo en el año 1.679 y fallecido en Madrid en el 1.731. Dos de sus cuadros merecieron el honor de ser expuestos en el Museo del Prado de Madrid, los titulados "San Agustín conjurando una plaga de langosta" y "El entierro del señor de Orgaz".
Francisco Antonio Meléndez, hermano del anterior, nacido también en Oviedo, en 1.682 y muerto en Madrid, en 1.746. Fue autor de los retratos de Felipe V y María Luisa de Saboya. Formó parte de la junta preparatoria de lo que más tarde habría de ser Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su hijo
Luís Meléndez, que nació en Nápoles en 1.716 y murió en Madrid en 1.780, fue un pintor que rápidamente se hizo famoso por la perfección con que pintaba los bodegones, tema en el que se especializó. Estudió en la Academia, pero ciertas desavenencias con su padre hicieron que éste procediera a expulsarlo, lo que le llevó a viajar a Italia regresando a España hacia 1.755. Su vocación le llevó a la pintura representativa de la naturaleza muerta en la cual fue un consumado maestro, pero esto no impidió, que tocará también otros temas. Uno de sus cuadros está expuesto en París, en el Museo del Louvre, el titulado "Autorretrato" con influencias que recuerdan a Van Loo. Hacia el año 1.722 llevó a cabo la tarea de pintar cuarenta y cuatro cuadros, destinados los palacios de Aranjuez, de los cuales treinta y nueve de ellos se encuentran en el Museo del Prado de Madrid. Los entendidos consideran a
Luís Meléndez como digno sucesor de Velásquez y Zurbarán en el arte del bodegón realista, ya que sus pinturas no son inferiores, en lo que a este tema se refiere a los de los otros dos grandes maestros mencionados. Naturalmente, se hace imposible dejar de citar al gran poeta español
Juan Meléndez Valdés, nacido en Ribera del Fresno en el año 1.754 y fallecido en Motpellier, (Francia), en 1.817. Su vida, según opinión del padre Salinas, fue una descolorida colección de hechos. Tras sus estudios en la Universidad de Salamanca, en 1.781, ocupó la cátedra de gramática en dicho centro docente. De esta época data una serie de trabajos que firmó con el seudónimo de "Batilo". En 1.785 publicaría su primera colección de poesías. Del año anterior dataría una obra teatral del género dramático, "Las Bodas de Camacho", que fue un fracaso total al ser representada. En 1.719, fue trasladado a Madrid y en este mismo año apareció una segunda edición de sus poesías. Amigo del ministro Jovellanos, a la caída en desgracia de éste, fue desterrado a Medina del Campo y en 1.800, destituido de su cargo de fiscal y nuevamente desterrado, esta vez a Zamora. Tuvieron que pasar dos años para que pudiera volver a Salamanca. Con la invasión francesa, tras algunas dudas acabó por declinarse a favor de éstos con lo que, al considerarse un "afrancesado", tuvo que expatriarse a Francia. Este poeta fue uno de los máximos exponentes del romanticismo aunque, en ocasiones, sus obras resultan un tanto lacrimógenas. Sin embargo, fue considerado por sus contemporáneos como un renovador de la lírica debido a su sentimentalismo y, en general, es considerado como un prerromántico. En lo que se refiere a América, se puede citar a los políticos
Carlos Meléndez, salvadoreño, que fue presidente de su país, y a
Jorge Meléndez, también salvadoreño, hermano del anterior que asimismo ocupó la presidencia de San Salvador. Los Meléndez estuvieron desde muy pronto presentes en el Nuevo Mundo, siendo varios los conquistadores de este apellido que participaron en la colonización de aquellos países. Se tiene memoria de
Juan Meléndez de
Ávila, conquistador, que estuvo con Hernando de Soto en sus exploraciones por la Florida y que se estableció en la ciudad de Méjico, dejando descendencia en aquel país. Otro de este linaje fue
Pablo Meléndez, que acompañó a Vasco Núñez de Balboa en el descubrimiento del Mar del Sur, (Océano Pacífico). Puede citarse también a
Pedro Meléndez de Avilés, nacido en 1.519, en Avilés, que desde muy joven se dedicó a la marina y durante el reinado del emperador Carlos V, se dedicó a practicar el
corzo en el mar Cantábrico contra los navíos franceses. Fue uno de los que acompañaron a Felipe II, a Inglaterra, con ocasión de la boda de aquél monarca con María Tudor. Pasó a las Indias, nombrado, por Felipe II, Adelantado y Capitán General de la Florida. Fundó la ciudad de San Agustín, que fue atacada por los franceses, pero Meléndez contraatacó, destruyendo el establecimiento galo de Fort Caroline y expulsando a los franceses.
Se encargó de
eliminar estos
problemas y lo hizo
cumpliendo las
durísimas órdenes que
recibió del monarca.
Tras la victoria,
desplegó gran
actividad y aseguró
la colonización
española; estableció
fuertes en la bahía
de Carlos, Tampa,
Gualé y Santa Elena,
asegurando su
comunicación por mar;
e hizo amistad con
los caciques vecinos,
a los que intentaron
cristianizar los
primeros jesuitas
llegados al Nuevo
Mundo a petición
suya. Nombrado Gobernador General de Cuba se ocupó en mejorar los puertos de las Antillas. A su regreso a España, colaboró en la preparación de la Armada Invencible destinada a la invasión de las Islas Británicas.
Otra rama de este
linaje se radicó en
la Ciudad de Coro en
el siglo XVII,
pasando de allí a la
ciudad de Carora (Venezuela) en la
segunda mitad de ese
siglo.-


Distribución actual
del Apellido en España.
En España: 7.688
personas comparten el apellido Meléndez según
estimaciones
El apellido Meléndez es el 622° apellido más común
en España.
(La
intensidad del color azul indica mayor o menor.
Puede pulsar en las zonas para saber mas.-)

Distribución del Apellido en América.-llllllllll
Miguel Jacinto
Meléndez (1679-1734)
Miguel
Jacinto Meléndez es
el miembro más
destacable de una
familia de artistas
españoles que
trabajaron durante el
Barroco. Nació en
Oviedo en 1679.
Marcha muy joven a
Madrid, siendo
nombrado pintor de
cámara de Felipe V en
1712, destacando el
retrato del monarca
que conserva el Museo
del Prado. Trabajó
para muchos templos
madrileños y debió
conocer la obra de El
Greco. Falleció en
Madrid hacia 1734.
Don Juan Meléndez
Valdés (Ribera del
Fresno, 1754-1817)

Poeta, fue profesor
de la Universidad de
Salamanca en 1781,
con apenas 27 años.
Su obra abarca la
poesía prerrománica,
neoclásica y rococó.
Durante la Guerra de
la Independencia tomó
partido de los
franceses, tuvo que
exilarse en Francia,
dónde murió en 1817.
Era de humildes
orígenes; su padre era Juan Antonio Meléndez Valdés
y su madre María de los Ángeles Díaz Cacho, y tuvo
numerosos hermanos; tras su nacimiento la familia se
instaló en Almendralejo y a los siete años de edad
se quedó huérfano de madre. En 1767 viajó a la corte
para estudiar bajo la tutela de su hermano mayor
Esteban en el Colegio de Santo Tomás latín y
filosofía, y más tarde ingresó en los Reales
Estudios de San Isidro, donde aprendió filosofía
moral y griego. Finalmente empezó Leyes en Salamanca
en 1772 al par que escribe sus primeros poemas y
frecuenta las tertulias poéticas, en especial la de
fray Juan Fernández de Rojas, más conocido por
Delio, y la de José Cadalso en 1773, quien le
introdujo en la cultura francesa; en 1774 murió su
padre y su carácter se volvió definitivamente
melancólico. En 1775 obtuvo el grado de Bachiller en
Derecho y en 1777 muere también su hermano Esteban.
Se ocupa provisionalmente de la cátedra de lengua
griega y conoce a Jovellanos. En 1780 obtiene el
premio de poesía de la Real Academia Española con su
obra "Batilo". En 1781 vuelve a la Universidad de
Salamanca con destino a la cátedra de Humanidades.
En 1783 se doctora en derecho. En este tiempo
escribe "Las enamoradas anacreónticas" y "Los besos
de amor" y se casa con María Andrea de Coca. En 1784
Meléndez participa para uno de los tres premios
ofrecido por la ciudad de Madrid para la mejor
composición dramática, obteniendo uno de ellos por
"Las bodas de Camacho el rico". A estas alturas se
encuentra ya con una gran fama por todo el país. Ha
madurado y es conocido por todos los intelectuales,
poetas y escritores de la época. El famoso impresor
Joaquín Ibarra publica en 1785 el primer volumen de
sus poemas con gran éxito, realizándose diversas
ediciones. En 1798 comienza a ejercer de fiscal
durante siete meses y con el favor de Jovellanos,
obtiene los destinos sucesivos de juez de la corte
en Zaragoza en 1789, canciller en Valladolid en 1791
y fiscal de la Sala de Alcaldes de la Casa y Corte
en Madrid en 1797, cargo que ocupará apenas siete
meses; escribe entonces sus Discursos forenses, que
circularon de forma manuscrita hasta ser publicados
durante el Trienio Liberal. Con la caída de
Jovellanos, Meléndez se ve obligado a dejar Madrid
el 27 de agosto de 1798, y le envían a supervisar
las obras de un cuartel que se construía en Medina
del Campo, lo que suponía en la práctica un castigo.
Pero en 1802 se le devuelven sus emolumentos como
fiscal y va a vivir a Zamora, donde se dedicó a
proyectos sociales y al estudio. Marcha luego a
Salamanca y a Madrid.
Tras la ocupación francesa, se pone al servicio de
José I de España, ocupando puestos en el Consejo de
Estado y la condecoración como Caballero de la Real
Orden de España, lo que le acarreará graves
problemas como afrancesado a la salida del rey tras
la Guerra de la Independencia. Huido a Francia en
1813, residió sucesivamente en Toulouse, Montpellier,
Nîmes, Alais y Montauban; su salud se deteriora y se
ve aquejado de fuertes depresiones y cuatro años más
tarde fallece en Montepellier. Sus restos volvieron
a Madrid en 1900 y después de un breve paso por el
Panteón de Hombres Ilustres reposan finalmente en un
mausoleo conjunto con Goya, Moratín y Donoso Cortés,
obra de Ricardo Bellver en el Cementerio de San
Isidro.
Además de las ya reseñadas, otras obras del autor
son "Poesías" (1785), "A Llaguno" (1794), "Sobre el
fanatismo" (1795), "Alarma española" (1808), "Oda a
José Bonaparte" (1810-1811), "Prólogo de Nimes"
(1815) y "Discursos Forenses" (1821).
Francisco Antonio Meléndez, (Oviedo, 1682 – Madrid,
1752)
Pintor español. Padre de Luís Meléndez,
conocido pintor de bodegones y hermano de Miguel
Jacinto Meléndez, sus padres le envían muy pronto a
Madrid, donde se forma junto a su hermano. En 1699
se traslada a Italia donde atiende tanto a campañas
militares como a actividades artísticas, volviendo a
España en 1717. Dedicado a realizar retratos en
miniatura, se convierte en el especialista de este
campo en la corte de Felipe V. Realiza a partir de
ese momento pequeños retratos que junto a joyas y
otras viandas, servirán de regalo para ministros,
embajadores, etc. Interesado también en la enseñanza
de arte, en 1726 presenta un texto en el que se
explica la necesidad e importancia de fundar una
academia de bellas artes, formando parte activa de
la creación de la Academia de Bellas Artes de San
Fernando en Madrid. Candidato para el puesto de
Director Honorario de Pintura, sus constantes
desacuerdos con varios miembros de la Junta
propician su expulsión de la junta preparatoria,
muriendo antes de la inauguración de la Academia en
1752. Una de sus obras de mayor interés artístico es
El Ofrecimiento a la Virgen de Atocha (Colección
Privada, Madrid, 1728), en el que se retrata a sí
mismo junto a su familia.
Luís Egidio Meléndez (1716 -
1780)

Hijo del pintor
asturiano consagrado
a la miniatura,
Francisco Antonio
Meléndez (1682-1752),
establecido en Italia
desde 1699, y sobrino
del retratista Miguel
Jacinto Meléndez
(1679-1734), Luís
Meléndez nació en
Nápoles en 1716. La
familia regresó a
España al año
siguiente
instalándose en
Madrid, en donde Luís
inició su formación,
primero junto a su
progenitor y más
tarde asistiendo a
las clases de la
Junta Preparatoria de
la Real Academia de
Bellas Artes
madrileña. Los
problemas de
Francisco Antonio con
sus compañeros en el
proceso creativo de
la institución
académica, que se
inauguraría en 1752,
acarrearon su
apartado del
proyecto y afectaron
al joven artista, que
fue formalmente
expulsado de los
estudios en 1748.
Por distintos
documentos se sabe
que trabajó como
ayudante de su padre
realizando miniaturas
para joyas y que fue
discípulo de Louis-Michel
van Loo,
adiestrándose en el
retrato y seguramente
en la pintura de
historia.
Interrumpida su
educación oficial,
viajó a Italia a sus
expensas visitando
Roma y Nápoles. A su
regreso a Madrid en
1753 se empleó
principalmente como
miniaturista,
pintando bellas
escenas en los libros
de coro de la Real
Capilla durante algo
más de cinco años.
Después se
especializó en los
bodegones, género en
el que alcanzó una
gran maestría,
elaborando para el
Príncipe de Asturias,
futuro Carlos IV, una
larga serie de
lienzos, definida por
él mismo como "...un
divertido gabinete
con toda especie de
comestibles que el
clima español
produce...". Este
amplio grupo de
cuadros se conserva
casi en su totalidad
en el Museo del
Prado; una selección
de ellos configura el
núcleo de esta
exposición y a él se
han sumado numerosas
pinturas más
prestadas por
colecciones y museos
de dentro y fuera de
España.
En todas sus obras
Luís Meléndez
despliega formidables
aciertos técnicos y
estéticos, siendo
proverbiales sus
dotes de observación,
la habilidad a la
hora de componer, el
dominio de la luz, la
expresividad del
color, la firmeza del
dibujo y una casi
obsesiva precisión en
los detalles, todo lo
cual le ha ganado una
admiración
extraordinaria en
nuestros días. Aunque
lo intentó, nunca
consiguió un cargo en
la corte, no pudo
obtener el
nombramiento de
Pintor del Rey y,
finalmente, murió de
manera oscura, y
aparentemente sin
recursos, en Madrid,
en 1780.

Orígenes.
SILVA ORIGEN Y SIGNIFICADO
Acontece con el apellido Silva lo que con casi todos
los linajes cuya antigüedad se remonta al siglo X,
anterior por tanto a los primeros años de la
Reconquista de España. LINAJE E HISTORIA Según la
obra "Diccionario Heráldico y Nobiliario de los
Reinos de España", Silva es un apellido oriundo de
Portugal, descendiente de un pretor de Lusitania,
llamado Silvio, que floreció en el imperio de Nerón.
Otros autores opinan que desciende de Alderedo,
príncipe godo que, en tiempos del Rey D. Ramiro I,
tuvo la dignidad de Conde palatino, del que
desciende un rico-hombre gallego, Gutierre de
Alderete, también conocido como Gutierre Alderete de
Silva. Su hijo, Pelayo de Silva se estableció en el
año 1090 en Portugal. El linaje Silva también es uno
de los apellidos gallegos más antiguos de España y
tuvo casas en Castilla (Pastrana), Aragón (Híxar) y
Portugal (Gouveia). A partir de aquí, el apellido
fundó dos grandes casas: la de Cifuentes y la de
Pastrana. Los de este linaje por sucesivos
entronques están emparentados con casi todas las
casas nobles de España. La rama portuguesa, al igual
que la española, llevó a efecto grandes servicios a
sus monarcas. ARMAS La rama de Castilla, Portugal y
Galicia tiene: En campo de oro, un león rampante, de
púrpura coronado de oro. Algunos ponen el campo de
plata.
PERSONAJES SILVA DESTACADOS EN LA HISTORIA
En lo que se refiere a personajes españoles de este
apellido, citaremos a algunos, al sernos imposible,
como fácilmente puede comprenderse, relacionarlos a
todos: António José da Silva: Autor dramático
portugués. De origen judio, fue perseguido por la
inquisición y obligado a abdicar de su judaismo.
Feliciano de Silva: Escritor castellano, nacido en
Ciudad Rodrígo. José Asunción Silva: Poeta
postromántico colombiano. Luis Augusto Rebelo da
Silva: Historiador y literato portugués. Medrano
Ángel Silva: Poeta modernista ecuatoriano. Rodrigo
de Silva y Sarmiento de Villandrando: Aristócrata
castellano, nacido en Madrid el año 1.600. Gaspar de
Silva-Mendoza y de Sandoval: Administrado
castellano. Félix de Silva-Meneses y de Padilla:
Militar de la Castilla del siglo XVII. Juan de
Silva-Meneses y de Rabatta: Militar castellano del
siglo XVIII. TOPONIMIA La toponimia española es una
de las más extensas como lo demuestra el tratado de
topónimos "Pueblos de España", donde también se
citan lugares concretos, mayoritariamente pueblos.
En el caso de Silva encontramos toponimos del
apellido en las provincias de Lugo, La Coruña,
Pontevedra, Orense y Oviedo.
EL APELLIDO HOY
El apellido es unos de los más frecuentes de
Portugal y Galicia destacando en poblaciones como
Vila Real, Braga, Coimbra, Guarda, Pontevedra,
Orense, Santiago, Lugo, La Coruña, Avilés, Gijón y
Bragança. Otra rama de este linaje se radicó en la
Ciudad de Carora Estado Lara-Venezuela.-

Los Apellidos y su Uso.-
Los apellidos y sus reglas surgen en el siglo XVIII,
vienen junto a la Revolución Francesa, junto al
siglo de las luces y la racionalidad.
Antes de esa época era común en toda la península
ibérica así mismo como en Portugal que los hijos de
alguna familia adoptaran el apellido de la madre,
padre, abuelos, ya sea paterno o materno o algún
antepasado anterior, basándose en la gloria y poder
de este, donde las reglas de caballería y los
romances andaban de la mano.
Por tanto hay muchos portadores de un apellido que
no pertenecen al núcleo familiar por parentesco.
Se agregaba el problema de la grafía, es decir como
se “escribía el apellido”, así mismo como la
“castellanización” de los mismos, lo cual no es
exclusivo de nuestro país o América, si no de
Europa, cada país modificó a su arbitrio y a la
calidad de sus escribanos, los apellidos
provenientes de fuera de sus fronteras.
Los apellidos compuestos han cambiado y su objeto ha
sido simplificarlos o acortarlos, esto ocurrió en
forma masiva, después de 1800 en nuestro país, un
ejemplo es “De Silva” como “Silva” y “Miguel de
Lara” como “Miguel Lara”.
Una culpa importante de estos cambios la tienen los
escribanos, los interesados o los sacerdotes que
manejaban estos apellidos en las ocasiones solemnes.
Títulos y apelativos eran usados con gran parsimonia
en todos los documentos que suscribían, como así
mismo a su condición social y alcurnia.-
La Composición de nuestra
población.-
La población indígena alcanzaba entre 350 mil y 500
mil habitantes, siendo el área andina la más poblada
(Timoto-cuicas), gracias al avance de la
agricultura, y la española llegaba a las 15.000. El
mestizaje se hizo presente con una alta tasa de
hijos ilegítimos, estableciéndose en estamentos que
regían la sociedad española. Los hijos fuera del
matrimonio se dividían en naturales, aquellos
concebidos fuera del matrimonio pero de un hombre y
mujer solteros, y los adulterinos, aquellos vástagos
concebidos por alguien que ya estaba casado.
Los primeros incluso formaron parte de la familia y
fueron reconocidos como herederos, los segundos
ocultados y no heredaban. Además no faltaron los
hijos sacrílegos, concebidos por sacerdotes, poco
creyentes de las normas de nuestra iglesia.
La bastardía no quitaba la “hidalguía”, se
ejemplifica con la dinastía de Trastámara en
Castilla (La casa toma su nombre del Condado de
Trastámara, título que ostentaba antes de acceder al
Trono Enrique II, el de las Mercedes (1369-79), por
haber sido adoptado por el conde Rodrigo Álvarez.
Como hijo bastardo de Alfonso XI y Leonor de Guzmán,
le disputó el Trono a su hermanastro, Pedro I, el
Cruel; tras una guerra civil, en 1369 le asesinó y
ocupó el Trono, legándolo posteriormente a su hijo
Juan I (1379-90)).
En esa época de la colonia, la sociedad venezolana
era prácticamente una sociedad de castas, en donde
el grupo más importante era el de los peninsulares
(los nacidos en el continente español), seguidos de
los criollos (hijos de españoles, pero nacidos en
América), luego de los canarios, los pardos (mezcla
de blancos, indios y negros) quienes constituían el
grupo más grande y que se dedicaban al pequeño
comercio y a las labores agrícolas y al trabajo
manual y finalmente los esclavos negros traídos del
continente Africano ( debido a Fray Bartolomé de Las
Casas. Su campaña fue dirigida en primera instancia
al rey Fernando y posteriormente al Cardenal
Cisneros, quien le nombrará "protector de indios" en
1516) y los indios.-
Que es la Genealogía?.-
(Extractos de Trabajo de Juan Carlos Morales Manzur.
Profesor Titular de la Facultad de Ciencias
Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia.
Director del Acervo Histórico del estado Zulia.
Maracaibo -Venezuela.)
El estudio o investigación genealógica estudia la
filiación de los individuos y se ocupa de establecer
a cada uno en el lugar que le corresponde dentro de
su linaje, según un doble punto de vista: árbol
genealógico ascendente, con la fijación de los
padres, abuelos, bisabuelos, etc., y árbol
genealógico descendente, buscando los hijos, nietos,
etc., con las ramificaciones laterales
correspondientes a cada nivel. En cuanto a su
origen, es una de las ciencias más antiguas del
mundo. Recuérdese el relieve que adquieren las
listas genealógicas en los libros sagrados, tanto en
el Antiguo Testamento (v.II), como en el Nuevo
Testamento (v.III).
Asimismo, los asirios y los egipcios trazaron la
genealogía de sus faraones y reyes. Los griegos y
romanos, de modo semejante, imaginaron para sus
soberanos y príncipes entronques con los héroes
antiguos más celebrados (Hércules, Eneas, etc.), y
aún con dioses y diosas, a los que asociaban a los
orígenes míticos de la propia nación. En el mundo
occidental, sólo las familias de la nobleza y las
dinastías reales se ocuparon de conservar memoria de
su genealogía, ya sea por vanidad, o para afirmar
sus derechos a los diversos tronos. Este interés
utilitario de la genealogía, se agudizó en la Edad
Moderna, ya que se precisaba acreditar mediante
documentos auténticos la ascendencia hidalga o noble
para acceder a determinadas dignidades o
corporaciones (órdenes militares, ciertos empleos en
la administración civil y en el ejército).
Importancia del Estudio Genealógico.-
Identificada por mucho tiempo con un determinado
grupo social, y como objeto de vanidades, la
genealogía ha adquirido en los últimos años un
despertar inusitado, en cuanto a su carácter de
ciencia auxiliar de la historia, la economía, la
demografía, la medicina, el derecho y la sociología,
entre otras ciencias. Como historia social, los
estudios genealógicos coadyuvan a interpretar el
origen, desarrollo y evolución de los pobladores de
una ciudad, comarca, región o país, constituyendo
una herramienta indispensable para la historiografía
y las ciencias sociales en general.
Aportes de la Genealogía a las
Ciencias Sociales.-
La
Genealogía presta y puede prestar valiosos aportes a
muchas ciencias y disciplinas, aunque es necesario
reconocer que no se ha sabido sacar provecho de
ella, quizás por ignorancia en cuanto a su real
proyección cultural. Los seres humanos están
condicionados por dos factores: la herencia y el
medio y cuando se habla de herencia, se habla de lo
que es legado a través de la sangre que se recibe de
los antepasados de cuya individualización se ocupa
precisamente la Genealogía. Por eso se puede afirmar
que la contribución que puede hacerse a la Biología
y Genética es indudable. También es una
especialización que puede ser de gran ayuda al
psicólogo o cualquier estudioso de la conducta
humana.
Asimismo, la medicina puede beneficiarse con el
aporte genealógico, ya que es un hecho comprobado el
carácter hereditario de muchas enfermedades y la
influencia especial que la herencia tiene en la
diabetes, presión arterial, arteroesclerosis,
cataratas, glaucoma, como asimismo las consecuencias
funestas que pueden tener los hijos de padres
alcohólicos y drogadictos. En el Zulia fueron de
importancia mundial los trabajos genealógicos del
Dr. Américo Negrete, quien trazó la línea familiar
de los enfermos de Corea de Huntington o “Mal de San
Vito”.
Pasando a otro campo, el aporte de la Genealogía a
la sociología y al Derecho es también relevante.
Cuando un investigador hace un estudio de los
linajes troncales de cada región, ese estudio se
convierte en una verdadera génesis de esa sociedad,
proveyendo valiosa información sobre la conformación
de las clases sociales, su importancia económica y
su influencia política. En cuanto al Derecho, la
Genealogía se convierte en una herramienta
indispensable para determinar quiénes tienen derecho
a una sucesión o en pleitos por deslinde de campos
donde se exhiben correlaciones de títulos, muchos de
ellos obtenidos por herencia a través de varias
generaciones. Las relaciones entre la Genealogía y
la Economía son igualmente estrechas, sobre todo
para estudiar las secuencias de generaciones, en la
que cierto número de familias se entrelazaron para
constituir un núcleo que se convirtió en la entidad
controladora de la economía de una ciudad, región o
nación. La Genealogía, como se ha señalado, también
ha contribuido a la Demografía ya que a través de un
linaje se pueden obtener valiosos datos sobre
índices de nupcialidad, fecundidad y mortalidad en
un determinado período histórico, lo mismo que sobre
familias emigradas o inmigradas por razones
religiosas, económicas o políticas y su importancia
numérica.
Por último, y en cuanto a la historia general, los
aportes de la genealogía son notables, como ya se ha
señalado.
Algunos Términos de la
Ciencia Genealógica.-
Estirpe
Desde el punto de vista genealógico, la estirpe es
la unidad mayor, la raíz más antigua, la persona
origen de un linaje. La estirpe es el punto de
partida de una línea sucesoria cuyo origen se pierde
en el tiempo, pero que arranca de una procedencia
conocida documentalmente, es decir, del antepasado
más remoto. No por ello quiere decir que se cierren
en él definitivamente los conocimientos genealógicos
y que no se pueda continuar en la indagación, pero
éstos cada vez son más difíciles, principalmente
cuando la situación del ascendiente se halle en la
alta edad media, o que ya no existan archivos
eclesiásticos en la ciudad, previos a esa época.
A la estirpe se la denomina “tronco” cuando se
limita al estudio de la principal, o lo que es lo
mismo, de varón a varón de la línea agnada (la línea
agnada hace referencia a aquellas personas que están
unidas por línea exclusivamente masculina). El
tronco, a su vez, es común a varias líneas, que
parten de éste para transformarse en ramas. Las
ramas son, por tanto, las personas que tienen su
origen en un mismo tronco.
Linaje
Se conoce con el nombre de linaje al conjunto de
todos los descendientes, es decir, tanto hombres
como mujeres, de una estirpe común.
Familia
La familia es normalmente el grupo social más
pequeño, pero también el más importante en la
sociedad actual. La familia está constituida
fundamentalmente por padres e hijos, si bien puede
alcanzar tres o cuatro generaciones que pueden vivir
bajo un mismo techo y organizarse de acuerdo con una
jerarquización respetuosa hacia el considerado
“cabeza de familia”. La familia presenta dos tipos
diferentes de parentesco: el de consanguinidad y el
de afinidad. El primero es el que une a aquellos
miembros que llevan sangre común, mientras que el
segundo se va formando por los enlaces de los
diferentes miembros con consortes ajenos al grupo
familiar. La familia, como grupo social, está
originada por ascendientes, descendientes y
colaterales.
Los ascendientes son el padre, abuelo, bisabuelo,
tatarabuelo, etc.; los descendientes, el hijo,
nieto, bisnieto, tataranieto...; y los colaterales,
los hermanos, primos, tíos y sobrinos. Así, en una
genealogía ascendente se encontrará especificado
claramente el parentesco.
Sangre
Este término es fundamental en genealogía porque,
para esta ciencia, sangre es sinónimo de raza en
cuanto a herencia física y de linaje. Dicho de otro
modo: es el vínculo que comparten entre sí los
diferentes descendientes de un mismo antepasado. En
Francia, por poner un ejemplo, todos los miembros de
las dinastías eran “príncipes de la sangre”, y
existía también el “Premier Prince du Sang”, que era
el sucesor inmediato al trono después de los hijos
del rey. Así mismo, en todos los países se habla de
“sangre azul” para designar a aquellas personas que
poseen sangre noble.
Tipos de Parentesco.-
Existen fundamentalmente dos tipos de parentesco: el
de cognación o de sangre y el de agnación o de
afinidad.
Parentesco de Sangre
(El parentesco de sangre puede ser doble, así,
hermanos de padre y madre comunes o sencillo cuando
son hermanos sólo de padre o sólo de madre.
Los hermanos que lo son de padre y de madre se
llaman carnales, los que lo son hermanos de madre se
llaman uterinos, y los que lo son de padre se llaman
consanguíneos en sentido estricto.
Por último el parentesco adoptivo es el que procede
de la adopción y tiene igual valor que el parentesco
por sangre.)
En cuanto a las líneas colateral, estas relaciones
pueden ser de cálculo simple, cuando se trata de
primos hermanos, o más complejos cuando este
parentesco entre primos es remoto y difícil de
determinar para quien no sea genealogista. El
establecimiento de los parentescos colaterales
implica cierta certeza documental y destreza para
calcular el parentesco.
Parentesco por Afinidad
Éste es aquel al que se accede a través del
matrimonio: por ejemplo, marido y mujer, yerno y
suegra, cuñado y cuñada.
El sistema de grados de afinidad lícita corresponde
exactamente al de los grados de consanguinidad. La
única diferencia es que no se establece la relación
entre dos novios y su antepasado común sino entre el
primer cónyuge de un viudo o una viuda y el segundo
cónyuge.
LOS
DOSCIENTOS APELLIDOS DE LINAJES SEVILLANOS DE LA
RECONQUISTA
El tratadista José María de Mena, en su obra
"Apellidos y Escudos sevillanos y cordobeses y que
pasaron a Indias", dice acerca del origen de los
apellidos sevillanos:
Los apellidos de Sevilla proceden en su mayor parte
de los DOSCIENTOS CABALLEROS DE LINAJE que vinieron
a reconquistar la Ciudad en el año 1248, acompañando
al rey San Fernando, y que por entregar los moros la
plaza completamente vacía, la repoblaron quedándose
afincados en Sevilla.
Estos apellidos son, en parte, de unos sevillanos
anteriores a la invasión de España por los moros, es
decir, que se remontan a época visigoda, e incluso a
época romana. Algunos descendientes de aquellos
sevillanos del siglo VIII, después de haber vivido
quinientos años en el exilio en Asturias, Galicia o
León, regresaron a Sevilla.
De la época en que Sevilla es la capital económica y
naval del Imperio Español, nos quedan apellidos como
OREJON, de los descendientes de los Incas o
emperadores del Perú, a quienes se reconoció la
calidad de nobleza. Hay numerosos soldados,
aventureros, marinos, que van y vienen a Indias, y
que a su regreso prefieren afincarse en Sevilla, y
aquí crean familia y dejan sus apellidos, como el
glorioso Hernán CORTES, conquistador de Méjico, que
construye su casa, hoy medio en ruinas, en la plaza
de su nombre, barrio de San Lorenzo.
Después de haber estado ocupada por los moros
durante quinientos años, de los cuales la mayor
parte del tiempo Sevilla fue una provincia del
imperio marroquí, en el año 1247 el rey Fernando III
el Santo vino a reconquistarla. En su ejército
figuraban milicias concejiles de León, Castilla,
Extremadura, Galicia, Córdoba, y Jaén, tropas de las
Ordenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara
y San Juan de Jerusalén, algunas huestes de Aragón y
Navarra, y una tropa reducida, casi simbólica,
enviada por el Papa al mando de su sobrino Micer
Uberto.
En Noviembre de 1248 San Fernando ocupó Sevilla, que
le fue entregada por el reyezuelo Axataf,
completamente vacía, saliendo todos sus pobladores
moros hacia Marruecos, o hacia el reino moro de
Granada.
Una vez terminada la reconquista muchos caballeros,
y las tropas concejiles y de las Ordenes regresaron
a sus lugares de procedencia. Pero otros, que eran
descendientes de los antiguos visigodos y mozárabes
sevillanos prefirieron quedarse. También y para que
la ciudad no quedase despoblada, el rey San Fernando
retuvo aquí otros caballeros, dándoles casa en la
ciudad y viñas y olivares en el contorno, para
decidirles a quedarse como pobladores. En total el
rey asentó a DOSCIENTOS CABALLEROS DE LINAJE. Cuatro
años después en 1252, el rey Alfonso X el Sabio, al
ocupar el trono por la muerte de su padre, se ocupó
como primer asunto de gobierno, de revisar el
poblamiento de Sevilla, y ratificó las donaciones de
casas y terrenos, y repuso algunas vacantes que se
habían producido, de tal modo que volvió a haber
DOSCIENTOS CABALLEROS pobladores, cuyos nombres se
escribieron en el llamado "Cuaderno del
repartimiento".
De estos DOSCIENTOS descienden la mayoría de los
sevillanos, pues como hemos dicho la ciudad fue
vaciada de moros.
La
Lista de los DOSCIENTOS CABALLEROS DE LINAJE, tomada
del "Repartimiento" es como sigue:
Abanades, Alonso, Encina o Encinas, Esparza, Aceves,
Álvarez, Acevedo, Amaso, Flechilla, Adán, Arcayos,
Aretiz, Faceves, Formicedo, Fenestrosa, Aguilar,
Aguaray, Arias, Fernández, Fortún, Alarcón, Armenta
o Armencia, Ferrán o Ferrand, Fragoso, Alardo,
Arnalt, Arnaud o Arnao, Ferrández, Frechilla, Alava,
Avia, Ferrera o Ferreras, Fuentecirio, Alcalá,
Ayala, Feznalfarache, Fusiellos, Alcániz, Aybarana,
Fita, Alcázar, Ayllón, Alfonso, Aznalfarache,
Alguacil, Aznárez, Gaceo, Gil, Galicia, Giménez o
Jiménez, Gallego, Guillén, Baeza, Bohiga o Boyga,
Gálvez, Gustioz, Banades, Boica o Boiza, Gamarra,
Gutiérrez, Baso o Bazo, Bordallo, García, Baza,
Borni, Bebián, Botón, Berrueces o Berruezo, Brión,
Hacániz, Hoyos, Blanco, Buiza, Halconero, Hurones o
Furones, Blázquez, Henestrosa o Hinestrosa, Hurtado,
Hita, Husillos, Cabezas o Cabeza, Cavaleras, Cameno,
Cedano o Sedano, Ibáñez, Iñiguez, Campana, Cebrián,
Ibatana, Campo o Campos, Cillero, Canaleja,
Cipriano, Cansado, Cohorcos, Jiménez, Juanes, Carado,
Corrucho, Jordán, Juárez, Carrillo, Cotediano,
Casado, Cuadro o Cuadros, Castro, Cuenca, Laces,
Lobaña, Lechauri, López, Dabanades, Lencina, Lores,
Doria, León, Luna, Davia, Doscrino, Liveri, Lusía o
Llusía, Díaz, Doviñal, Madrid, Medina, Madrigal,
Medinaceli, Maestre,
Meléndez, Magro, Melgar, Malo, Mena,
Manciles o Mancilla, Mendoza, Marchena, Miguélez,
Martín, Montemolín, Martínez, Montogín, Matierra,
Morillo, Mazuelos o Mazuelo, Muñoz, Navarra,
Negrillos, Navarro, Negro, Negas, Núñez, Ochoa u
Ochova, Orozco, Olea, Ortiz, Ordóñez, Oscrino, Oria,
Osorno, Páez, Pérez, Palacios, Piédolao, Piédrola,
Pancorbo, Porcioles o Porcoles, Páramo o Pártamo,
Portugal, Pardiño, Pozuelo, Peláez, Quintana,
Quintanilla, Rabadán, Rodrigo, Rabanales, Rodríguez,
Rabea, Roita o Arroita, Rabera, Romero, Ramírez,
Romo, Rebolledo, Roniz, Revilla, Ribiella, Rioseco,
Roiga, Ruiz, Sahagún, Sánchez, Sanlúcar, Santa Cruz,
San Esteban o Santisteban, Salado, Tablada, Torre o
Torres, Tafur, Tremello, Tamayo, Tremenos, Téllez,
Tudela, Toledo, Valderrama, Vilches, Valdesauce,
Villafarfán, Valencia, Villafarta, Valigán,
Villagarcía, Valladolid, Villagómez, Vargas,
Villamayor, Vaso, Villaodre o Villodre, Velasco,
Villalta o Villarta, Velázquez, Villasandino, Vélez,
Viñal, Sarado, Serna, Servicial, Solaceno, Solorzano
y Suárez
De estos apellidos hay una heráldica manifiesta de
sus linajes.
CONSIDERACIONES
SOBRE LOS APELLIDOS
Para construir el árbol genealógico hay que tener en
cuenta que durante los siglos XVI y XVII, se
producen cambios frecuentes en los apellidos, unos
llevando un apellido aunque no corresponda en esa
generación porque va ligado a la posesión de varonía
o a un mayorazgo o porque es el apellido del
antepasado más notable, también es fácil que cambie
un apellido al moverse de provincia, que un apellido
plural se singularice, o que al llevarlo una mujer
se feminice el apellido, o que se castellanicen
apellidos como sucede con apellidos vascos o
navarros que emigran a Andalucía. También se produce
el caso de apellidos extranjeros que se traducen por
ejemplo "White", por Blanco.
SIMBOLOGÍA BÁSICA DEL ESCUDO MELÉNDEZ
Armas:
En Plata, un León, de gules, cargado de dos
eslabones de cadena, rotos, de azur.-
Azur
El azur es el nombre que en heráldica recibe el
color azul. Se deriva este color de la voz turca
Azurt, sinónimo de dicho color. Simboliza a Venus
entre los planetas; de los signos del Zodiaco a
Libra y Capricornio; de los elementos al Aire; de
los dias de la semana al Viernes; de los meses a
septiembre y diciembre; de las piedrasa preciosas el
Zafiro; de los metales el acero; de los árboles el
álamo y de las flores la violeta. Las
caracteristicas heráldicas que le corresponde son:
Justicia, Celo, Verdad, Lealtad, Caridad y
Hermosura. Los que llevan este color en su escudo
están obligados al fomento de la agricultura y a
socorrer a los servidores abandonados injustamente
por sus señores.
Cadena
Significa generalmente cautiverio sufrido por la
defensa del Rey o de la Patria; privativa de España
es la de ser símbolo de haber asistido alguno de la
estirpe a la Batalla de las Navaas de Tolosa, en la
que los cristianos rompieron el cerco de la tienda
real enemiga, formado por gruesas cadenas, en el año
1212. La cadena puede aparecer también como símbolo
de unión entre las diferentes ramas de un mismo
linaje, en lazando entre sí varias torres o
castillos.
Dos
El número dos significa la unión de dos principios
contrarios, como el cuerpo y el alma; si bien su uso
como signo de identidad por parte de la herejía
albigense, basada en el dualismo maniqueista
centrado en la oposición entre el principio del bien
y del mal, haría que la utilización de este número
en la heráldica, cuando se trataba de seres
vivientes, quedara e entredicho, por ser considerada
como una apología herética y sus usuarios
sospechosos ante las autoridades eclesiásticas. La
solución gráfica estuvo en transformar la dualidad
en una unidad, pues así ya no existe oposición, como
pretendían los albigenses, si no complementación,
fusionándose en un sola idea, como los brazos de la
cruz. Así cuando una figura animal se repite dos
veces, se recurre a fusionarse en una sola figura,
mirándose cara a cara; lo que en heráldica se
denomina afrontados, postura en la que suelen
aparecer en todas las armerías europeas los leones,
lobos, perros u otro animal cuando se dibujan por
parejas. Si bien en el caso de las armerías
hispánicas se dan en ocasiones las figuras pasantes,
como en el caso de los lobos que corren en la mima
dirección uno encima de otro, en la que el lobo
superior o montante domina la lobo inferior o
escachante, lo cual tal vez habremos de verlo como
un gesto de rechazo a la alianza de los monarcas
Capetos con los Papas de Aviñon, ambos tradicionales
enemigos de la hegemonía española.
Gules
El gules o rojo simboliza a Marte, entre los
planetas; de los signos del Zodiaco, Aries y
Escorpión; de los elementos, el Fuego; de las
piedras preciosas, el rubí; de los días de la
semana, el martes; de los meses del año, marzo y
octubre; de los metales, el cobre; de los árboles,
el cedro; de las flores, el clavel; y de las aves,
el pelicano. Las características heráldicas que le
corresponden son: Fortaleza, Victoria, Osadía,
Alteza y Ardid. Los que traen este color en sus
escudos están obligados principalmente a socorrer a
los que se ven oprimidos por injusticia.
León
Simboliza espíritu generosamente guerrero, adornado
de las cualidades de vigilancia, dominio, soberanía,
majestad y bravura. Denota al caballero clemente que
perdona a los que se le humillan y destruye a los
que se le resisten. Dos leones afrontados
representan a la figura de Cristo; como símbolo de
justicia: benévolo con los justos y terrible con los
malvados. Si el león va coronado se pretende
destacar su posición de rey de los animales
terrestres.
Plata
La plata significa en su correspondencia con las
piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna;
de los signos del Zodíaco, Cáncer y de los
elementos, el Agua; de los días de la semana, el
Lunes; de los meses del año, los de Enero y Febrero;
de los árboles, la palmera; de las flores, la
azucena; de las aves, la paloma y de los animales,
el armiño. La Plata en las armerías recibe el nombre
de Luna, en lo que se refiere a las de los
soberanos; en la de los títulos, perla y en la de
los restantes nobles, plata. Las características
heráldicas que le corresponden son: Pureza,
Integridad, Obediencia, Firmeza, Vigilancia,
Elocuencia y Vencimiento. Y los que la llevan en sus
armas están obligados a defender a las doncellas y
amparar a los huérfanos
SIMBOLOGÍA BÁSICA DEL ESCUDO SILVA
Armas:
En
campo de oro, un león rampante, de púrpura coronado
de oro. Algunos ponen el campo de plata.
León
Simboliza espíritu generosamente guerrero, adornado
de las cualidades de vigilancia, dominio, soberanía,
majestad y bravura. Denota al caballero clemente que
perdona a los que se le humillan y destruye a los
que se le resisten. Dos leones afrontados
representan la figura de Cristo, como símbolo de
justicia: benévolo con los justos y terrible con los
malvados. Si el león va coronado se pretende
destacar su posición de rey de los animales
terrestres.
Oro
El oro simboliza el topacio. En las armerías de los
reyes se le llama "sol", en las de los nobles con
título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y
en el de la nobleza en general "oro". En su relación
con los astros el oro es el Sol; de los doce signos
del Zodiaco, Leo; de los elementos, el Fuego; de los
días de la semana, el domingo; de los meses del año,
julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el
girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos,
el león y de los peces, el delfín. Las
características heráldicas que le corresponden son:
Nobleza, Magnanimidad, Riqueza, Poder, Luz,
Constancia y Sabiduría. Por las Leyes de la
heráldica, cuantos lleven este metal en sus escudos
están obligados a hacer el bien a los pobres y a
defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta
su última gota de sangre.
Plata
La plata significa en su correspondencia con las
piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna;
de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los
elementos, el Agua; de los días de la semana, el
lunes; de los meses del año, los de enero y febrero;
de los árboles, la palmera; de las flores, la
azucena; de las aves, la paloma; y de los animales,
el armiño. La plata en las armerías recibe el nombre
de Luna, en lo que se refiere a las de los
soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de
los restantes nobles, plata. Las características
heráldicas que le corresponden son: Pureza,
Integridad, Obediencia, Firmeza, Vigilancia,
Elocuencia y Vencimiento. Y los que la llevan en sus
armas están obligados a defender a las doncellas y
amparar a los huérfanos.
Púrpura
El púrpura es el morado. Es un color muy poco
introducido en la heráldica. Se prohibió en la época
de los Emperadores romanos a todos aquellos que no
fueran de la familia imperial. Simboliza, de los
planetas a Júpiter; de los signos del Zodíaco a
Piscis y Sagitario; de los días de la semana el
jueves; de los meses a febrero y noviembre; entre
las piedras preciosas la amatista; entre los metales
el estaño. Las características heráldicas que le
corresponden son: Justicia, Ingenio, Verdad,
Grandeza, Sabiduría y Amor. Los que llevan este
color en su escudo están obligados a servir al
Príncipe defendiendo a las personas eclesiásticas.
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