
RODRIGO RIERA
1923-1999

Don Rodrigo Riera nació en Barrio Nuevo, sector de la ciudad de Carora, en el
estado Lara, el 19 de septiembre de 1923. De formación autodidacta, ya había
demostrado sus dotes con la guitarra cuando, en 1945, viajó a la capital
venezolana para iniciar sus estudios formales en la Escuela Superior de Música
de Caracas, donde conoce a Alirio Díaz, otro destacado músico venezolano.
A finales de la década de los 40 estudia en la Escuela José Ángel Lamas bajo la
tutela de Raúl Borges. En 1952 viaja a España y, al año siguiente, egresa del
Real Conservatorio Superior de Música y Declamación de Madrid, donde tuvo como
maestro a Regino Sainz de la Maza.
Durante siete años estudia en la cátedra de Siena, Italia, del maestro Andrés
Segovia, y realiza estudios de música de cámara con Ricardo Bengolla. Su
talento empieza a conocerse en la década de los 50 en diversos conciertos en
Madrid, Nueva York, París y otras ciudades.
Riera regresó a Venezuela en los años 70 para establecerse en Barquisimeto,
donde se convirtió en un valioso pedagogo de la música, orientando a una
miríada de jóvenes artistas. La importancia de su trabajo se ve hoy reflejada
en el Concurso Internacional para Guitarra Clásica Rodrigo Riera, que organizan
la Fundación Mavesa y otras instituciones, y cuyo premio de este año acaba de
ser entregado al brasileño Alexandre J. Eisenberg.
La trayectoria de Rodrigo Riera le valió abundantes reconocimientos como
intérprete y compositor. Su prolífica obra incluye piezas de corte nacionalista
y latinoamericanista, así como otras de corte didáctico y, las más importantes,
de concierto. Entre sus piezas más celebradas se encuentra su excelente
Preludio criollo, quizás la más importante de su trayectoria, y otras como
Elorac, Nana, Choro y el cuarteto de piezas Monotonía, Melancolía, Nostalgia y
Valse a Nando Riera.
Sobre su instrumento, la guitarra, dijo en una oportunidad que "es como una
mujer", pues el intérprete debía aprender a acariciarla sin abusar. "Muchas
caricias hacen daño. Hay que saber dosificar y entender que una mujer es la
parte sensible del hombre. Y no creo que exista un hombre que no haya llorado
nunca por una dama. Eso es falso. A mí lo que me hace llorar es la guitarra y
con eso estoy diciendo la mujer".

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