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DR. ILDEFONSO RIERA AGUINAGALDE
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DR. ILDEFONSO RIERA AGUINAGALDE |
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Datos Investigados.-Foto: Cortesía de Ing. Emma Rosa Oropeza.- |
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Vida agitada la del pensador venezolano Ildefonso Riera Aguinagalde, nacido en hogar caroreño el 1º de febrero de 1832. Hogar conformado por su padres: Manuel Riera y Francisca Aguinalde. Sus primeros pasos en la formación educativa estuvieron signados por la impronta de su tío paterno Fray Ildefonso Aguinagalde, admirado educador y religiosos larense del siglo XIX, que un día fue expulsado de Carora por parte de la aristocracia municipal, dado su cristianismo militante e identificación con las ideas liberales, que lo llevan al irreversible compromiso social de actuar a favor de los sectores más empobrecidos. Recién egresado de las aulas de la Universidad de Caracas como médico, asume con pasión el ideario liberal liderizado por Ezequiel Zamora. Así lo encontramos como médico de las milicias federales, más tarde como funcionario de confianza de la administración del mariscal Juan Crisóstomo Falcón. El epílogo lamentable de su quehacer como hombre público sería su estadía en los calabozos venezolanos, luego el exilio político en Francia, a raíz de las contradicciones con el gobernante de turno Antonio Guzmán Blanco. Desavenencias que provenían desde los años que el humanista caroreño estaba incorporado al gobierno de Falcón. Encarcelamiento muy productivo si así puede afirmarse, ya que al margen de las incomodidades de los calabozos, en los cuales convivió hasta con roedores, ello no amilanó sus posiciones dignas, tampoco apagó la infinita luz de su sabiduría, la cual quedó expresada en densas reflexiones que plasmaba en sus anotaciones a partir de un cristianismo militante y un vibrante pensamiento liberal. Dichos textos los remitía a su hermano, el Pbro. Andrés Manuel Riera A., quien los leía emotivamente cada domingo, convirtiendo el púlpito y la iglesia en general en auténtica aula de formación teológica, orientada por un maestro encarcelado, quien encontró en el ideario cristiano una inmensa fuerza para luchar por la justicia social, por el eterno desagravio del pueblo venezolano. El doctor Ildefonso Riera Aguinagalde lograba su libertad física en la satisfacción que le producían los comentarios favorables que comunicaba su hermano sacerdote a los referidos textos sagrados surgidos de su cerebro luminoso, manantial inagotable de sabiduría. En fin, el pensador caroreño luego de inagotables lecturas y densas reflexiones en torno al ideario cristiano, logró interpretar la sociedad venezolana de su tiempo y concluyó en que era impostergable realizar cambios oportunos y profundos en diversos planos de la vida nacional. Estas inferencias fueron motivo de fuertes polémicas públicas con otro notable humanista venezolano don Cecilio Acosta, sin que ello mellara en momento alguno las estrecha amistad que les unió a lo largo del itinerario vital de tan ilustres compatriotas. Concluyen estas breves anotaciones de aproximación a la vida creativa del admirado médico y poeta caroreño Dr. Ildefonso Riera Aguinagalde, indicando que el rescate, cuidado y difusión de su obra escrita se debe en gran parte a otro humanista de la ciudad morereña, don Cecilio Zubillaga Perera, maestro del campesinado caroreño, quien siempre mostró un gran afecto por su paisano y un gran respeto por su producción intelectual. Así señalo que en el perfil intelectual del galeno y pensador liberal destaca su excelente capacidad de orador ...“un verbo avasallante (...) señor de las letras venezolanas”, uno de los grandes filósofos de nuestro país en la segunda mitad del siglo XIX. El doctor Ildefonso Riera Aguinagalde falleció en París el 24 de marzo de 1882, todavía sus restos reposan en la ciudad luz, mientras que su obra escrita está esparcida en cartas dirigidas a sus familiares y amigos. Su producción hemerográfica puede consultarse en periódicos como El Porvenir, El Nacional, El Monitor y El Federalista, entre otros. Mientras que su producción bibliográfica apareció a la luz pública en años posteriores a su fallecimiento.
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